El resultado es una mesa de centro que parece de tienda, pero que en realidad es fruto de un proceso DIY
Las redes sociales están llenas de salones impecables, mesas de centro de diseño y muebles que parecen sacados de una revista… hasta que descubres que algunos de ellos están hechos con algo tan sencillo como cartón reutilizado. Esta mesa de centro es la prueba perfecta de que el DIY bien pensado puede ser bonito, funcional y sorprendentemente elegante.
El proyecto nace de algo muy cotidiano, cajas grandes que llegan a casa en Navidad y que casi siempre terminan en el contenedor. Pero, con un poco de imaginación, pueden transformarse en un mueble con presencia, líneas suaves y un acabado que encaja en cualquier salón de estilo natural o minimalista.
Qué hace falta para preparar una mesa auxiliar reciclada
Para poder desarrollar este proyecto DIY con cajas de cartón de tela hace falta que tengas en casa estas herramientas:
- Cartón
- Tijeras
- Cúter
- Pegamento de contacto
- Cinta de papel
- Adhesivo de montaje
- Masilla para rellenar huecos
Cómo hacer una mesa con cajas de cartón paso a paso
El proyecto parte de una premisa sencilla, aprovechar cajas grandes para crear una estructura sólida y revestirla después con un acabado que eleve el conjunto. El cartón, bien trabajado, puede ser sorprendentemente resistente y estable. Aquí no hablamos de una manualidad frágil, sino de una pieza funcional pensada para el día a día.
Todo empieza cortando el cartón. Para cada pata de la mesa se recortan seis piezas rectangulares de 40 x 35 centímetros, que se irán apilando para ganar grosor y firmeza. Estas capas son las que darán estabilidad a la mesa y se formarán como las patas.
Para la base y la parte superior, se recortan tres piezas con forma semicircular, que serán las encargadas de dar ese diseño curvo tan elegante y actual que vemos en la imagen.
Una vez cortadas todas las partes, llega el momento de ensamblar. Para ello se utiliza adhesivo de contacto, aplicándolo siempre en ambas superficies que se van a unir. Tras dejarlo reposar un minuto, las piezas se presionan con fuerza.
Un truco clave para que la estructura quede realmente fuerte es colocar libros u objetos pesados encima y dejarla reposar durante 24 horas. El tiempo aquí es un aliado: cuanto más tranquila sea la espera, mejor será el resultado.
Cuando la estructura está seca, se cubre completamente con cinta de papel, reforzando esquinas y uniones. En este punto surge un detalle muy inteligente, hacer pequeños recortes tipo puzzle en las piezas de cartón para que encajen entre sí. Esto multiplica la resistencia y evita movimientos con el uso. Si se hacen antes del montaje, el proceso es aún más sencillo.
Con la estructura ya firme, llega la parte más agradecida, el revestimiento. En este caso se utilizan retales de suelo, que aportan ese acabado de madera tan elegante y natural. El adhesivo se aplica en forma de cordón, y las lamas se van colocando poco a poco, adaptándose a cada superficie. Para la parte superior curva, se calca el contorno y se recortan las piezas con tijeras, ya que en las zonas curvas resulta más cómodo que usar cúter.
Cómo usarla y dónde ponerla
Pieza a pieza, la mesa va transformándose. El cartón desaparece visualmente y da paso a un mueble que parece mucho más caro de lo que es. Una vez forradas todas las partes, solo queda unirlas definitivamente. Un poco más de adhesivo, unos minutos de ajuste… y listo. El resultado es una mesa de centro robusta, decorativa y sorprendente, que encaja a la perfección en salones de estilo natural, wabi-sabi o minimalista.
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