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No está nublado, son las manchas de tus cristales

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Es curioso que sea precisamente el agua, el elemento más usado en la limpieza, uno de los agentes que más contribuye a la suciedad de nuestros cristales. La clave está en que cuando nosotros tenemos el control y lo aplicamos en su justa medida, proporciona la mejor herramienta para una limpieza adecuada de superficies de cristal, pero en ocasiones, impregna nuestras ventanas o espejos dejando una huella que, si no actuamos de forma eficiente, puede convertirse en permanente.

Ya sean gotas de lluvia, salpicaduras de lavabos y duchas, vapor depositado o el agua expulsada por los aspersores de riego, nuestros cristales se convierten en las víctimas perfectas, debido a su continua exposición.

A mí, como a muchas personas, me resultan particularmente molestas las manchas de cal en mamparas y azulejos y las salpicaduras de agua en el espejo del lavabo. Me suele ocurrir, no espabilo, que intento quitar alguna gotita suelta con una esquinita de la toalla y ya debería saber por experiencia que lo único que consigo es extenderla más y al final tengo que acabar limpiando el cristal en profundidad.

Lo que es seguro es que si queremos librarnos de este tipo de residuos acuosos en nuestros cristales, vamos a tener que limpiarlos con frecuencia y actuar con rapidez sobre todo frente a la cal del agua de grifo. Observa si no, los pisos de verano o los que se limpian con menos frecuencia, algunos cristales han perdido sus brillo y en los casos más extremos hay incluso que pulirlos para conseguir que desaparezcan todas las manchas.

cristal sucio

Les reconocerás por sus huellas

Otro tipo de manchas con las que me suelo pelear a diario son las huellas de manos en los cristales. Los que tenéis niños me entenderéis; eso sí que es una invasión en toda regla, aparecen en ventanas, puertas, espejos, vitrinas...Mucha gente las limpia con alcohol, pero al final tienes que retirar los restos de este producto porque si no, el cristal te queda con un efecto como si estuviera empañado.

Las manchas de pintura son ya también habituales en nuestras ventanas, sobre todo cuando compramos un piso nuevo o hacemos alguna reforma en casa. Este tipo de mancha se suele limpiar mejor cuando es reciente, porque todavía está húmeda y se retira fácilmente con agua o disolvente, en función de la base de la pintura. Si ya está seca, solemos recurrir a rasquetas para cristales o lanilla de acero, pero ojo, siempre sobre mojado, no vayamos a empeorar la situación con ralladuras innecesarias. Al final, una buena pasada a todo el cristal para retirar todos los restos de suciedad.

El polvo y el polen es probablemente el agente más invasivo al menos en extensión, porque no hay cristal que se resista a su presencia, sobre todo en la cara exterior de las ventanas. A veces, cuando está muy presente en el ambiente resulta desesperante, porque limpias los cristales con la sensación de estar realizando un trabajo sin fin.

Los rayos de sol brillarán en tu casa

La verdad que si echamos un vistazo a los tipos de manchas más frecuentes y a todas las cosas que tenemos que hacer para combatirlas de forma eficaz, se nos quitan las ganas de limpiar los cristales...¿No nos estaremos complicando usando tantos productos e invirtiendo tanto tiempo? Existe una alternativa.

Karcher

Kärcher te ofrece la posibilidad de combatir todo tipo de manchas en cualquier superficie acristalada o alicatada y, en general, en todas las superficies lisas, con su limpiadora de cristales. Cuando utilizamos productos como el alcohol o la cebolla como quitamanchas o rascamos residuos sólidos con una cuchilla generamos nuevos restos de suciedad que tenemos que volver a limpiar. Lo mismo ocurre si tratamos de secar la mampara tras la ducha con una bayeta o con papel de cocina, el cristal no queda seco y reluciente.

Con la limpiadora de cristales de Kärcher te ahorras trabajo, tiempo y esfuerzo. Solo tienes que pulverizar, pasar la gamuza y aspirar el líquido sobrante. En unos minutos tendrás todos los cristales de tu casa impolutos y como no supone apenas esfuerzo, no te dará pereza hacerlo de forma rutinaria, por lo que no tendrás que preocuparte de la cal ni de otras manchas perpetuas.

No ocultes tus cristales bajo las cortinas y permite que los rayos de sol penetren en tu casa, hace un día estupendo.

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