La cantante vive en Sant Gervasi con su familia en una vivienda luminosa donde también ha instalado su propio estudio de música
Mientras prepara nuevos proyectos y continúa consolidándose como una de las voces más reconocibles del pop español, Rigoberta Bandini mantiene un vínculo muy claro con Barcelona, su ciudad natal. No en vano, la artista ha repetido en distintas ocasiones que su casa en la ciudad es el lugar al que siempre vuelve cuando termina conciertos, giras o compromisos profesionales.
Su vivienda se encuentra en el barrio de Sant Gervasi, en la zona alta de Barcelona, donde vive con su marido, el músico y cómico Esteban Navarro, y su hijo. Se trata de una zona residencial tranquila, con calles arboladas y edificios amplios que desde hace décadas han atraído a profesionales, familias y también a muchos perfiles creativos.
En planta alta
Según muestra la cantante en sus redes, el piso está situado en una planta alta, un detalle que explica una de sus características más destacadas: la luz natural. Al no tener edificios demasiado cercanos alrededor, la vivienda recibe iluminación durante buena parte del día, algo que transforma el ambiente de las estancias.
Un piso abierto a la luz de la ciudad
Las diferentes habitaciones son exteriores y la entrada de luz cambia a lo largo de la jornada. Por la mañana el sol entra con fuerza en la cocina, mientras que por la tarde el salón se llena de tonos cálidos que tiñen el espacio de colores anaranjados y rosados, como su icónico sofá circular.
Esa luz constante es uno de los rasgos más reconocibles del piso. Más que una decoración excesiva o llamativa, la casa transmite una sensación de calma cotidiana, con espacios pensados para la vida familiar y el trabajo creativo que necesita realizar la artista.
El salón y su pieza protagonista
Dentro de la vivienda hay un elemento que destaca inmediatamente: el sofá de pana rosa con chaise longue que preside el salón y sobre el que posa sin complejos. No es un mueble discreto, sino una pieza amplia que se convierte en el centro de la actividad diaria.
En torno a él se desarrolla buena parte de la rutina doméstica. Es el lugar donde la artista escucha música, ve películas con su pareja o comparte tiempo con su hijo. También es, en muchos casos, el rincón donde aparecen ideas y letras para nuevas canciones.
Un hogar que también funciona como estudio
La música está muy presente en toda la casa. En la vivienda hay un pequeño estudio doméstico donde la cantante compone y graba parte de su trabajo.
Teclados, micrófonos y equipos conviven con la dinámica familiar, lo que difumina bastante la frontera entre el espacio de trabajo y el hogar. De hecho, algunas de las canciones que la han consolidado en la escena musical han nacido precisamente en ese entorno doméstico.
La inspiración entre las paredes de casa
Temas como “Ay mamá”, “Perra” o “In Spain We Call It Soledad” forman parte del repertorio que ha impulsado su carrera en los últimos años. Muchas de esas ideas surgieron en el mismo lugar donde también transcurre su vida diaria.
Ese equilibrio entre vida personal y proceso creativo define bastante bien el espíritu de la vivienda: un espacio íntimo, inundado de colores blancos y crema con toques vintage que funciona a la vez como refugio familiar y como laboratorio musical.
Desde las ventanas de su casa observa una ciudad que sigue influyendo en su música y en su imaginario creativo. Cuando se apagan los focos y terminan los eventos, ese piso luminoso vuelve a convertirse en el lugar donde la artista simplemente vuelve a ser Paula Ribó.
Fotos | @rigobertabandini
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