Una solución perfecta para quienes desean renovar el cuarto de baño sin complicaciones
Durante años, este baño fue un fiel reflejo de los 2000, azulejos claros combinados con una franja naranja intensa, mobiliario funcional y una estética correcta, pero claramente desactualizada. Un espacio práctico, pero visualmente pesado y con poca coherencia estética.
El antes, marcado por el color naranja dominante, los brillos y una sensación general de saturación, pedía a gritos una renovación. Sin embargo, como ocurre en muchos hogares, la idea de una obra integral no resultaba ni atractiva ni viable. Y la solución fue una reforma del baño inteligente, económica y bien planificada.
Pintar azulejos
Tal y como explica Lara Gómez (@lyashome), la clave está en perder el miedo a pintar los azulejos, siempre que se haga correctamente. No se trata de improvisar, sino de seguir un proceso claro y riguroso para que el resultado sea tan increíble que tengamos un baño completamente renovado sin hacer obras.
El primer paso es fundamental, una limpieza profunda. Los azulejos deben estar completamente libres de grasa, cal y restos de productos para garantizar que la pintura se adhiera correctamente. Después, la elección de la pintura es decisiva porque no todas sirven, es imprescindible utilizar una pintura específica para azulejos, resistente a la humedad y al uso diario.
El proceso requiere paciencia, varias capas finas y, sobre todo, respetar los tiempos de secado. Saltarse este punto es uno de los errores más comunes y el principal motivo de acabados deficientes.
El resultado, como demuestra el después, es sorprendente. El azul elegido aporta serenidad, profundidad y una estética contemporánea que transforma por completo la percepción del espacio.
Accesorios que elevan el conjunto
Con los azulejos renovados, llega el segundo gran acierto, la actualización de grifería y accesorios. Sustituir los acabados antiguos por piezas negras y de líneas rectas aporta contraste, sofisticación y un aire claramente actual que se busca con la renovación de este baño.
La mampara, la grifería y los pequeños detalles decorativos actúan como el broche final de una transformación coherente. El baño gana personalidad, parece más amplio y, sobre todo, más pensado. El contraste entre el antes y el después es evidente. El antiguo baño naranja, visualmente cargado y anclado en el pasado, deja paso a un espacio azul, luminoso y contemporáneo. Y todo ello sin obras, sin escombros y sin grandes inversiones.
Imágenes | Vía @lyashome
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