
Ningún perro está completamente a salvo durante un episodio de calor extremo
Las altas temperaturas no solo afectan a las personas. Cada verano, las clínicas veterinarias alertan del grave riesgo que supone el calor extremo para los perritos, especialmente durante las olas de calor. A diferencia de los humanos, nuestros fieles compañeros no disponen de un sistema de regulación térmica tan eficiente, por lo que una exposición prolongada a temperaturas elevadas puede desencadenar un golpe de calor con consecuencias fatales en muy poco tiempo.
Precisamente sobre este peligro ha querido concienciar la Clínica Veterinaria Jardín de la Abadía (@jardinabadiaveterinaria) a través de un vídeo publicado en TikTok, donde una de sus veterinarias explica de forma clara por qué los perros son mucho más vulnerables al calor y qué medidas pueden marcar la diferencia entre una rápida recuperación y una situación de extrema gravedad.
Los perros no regulan el calor igual que las personas
La especialista comienza explicando una diferencia fisiológica fundamental entre humanos y perros. Mientras que nuestra temperatura corporal ronda los 36,5 ºC y el organismo elimina el exceso de calor mediante la sudoración, los perros parten de una temperatura corporal más elevada, alrededor de 38,5 ºC, y apenas pueden refrigerarse de esa manera.
"Los humanos por lo general tenemos una temperatura corporal de 36,5 grados; sin embargo, el perro de forma normal tiene una temperatura de 38,5 grados. Cuando hace mucho calor, nosotros sudamos y evaporamos el calor con el sudor. Pero el perro no suda, jadea", explica la veterinaria. El problema aparece cuando ese mecanismo deja de ser suficiente para enfriar el organismo.
Cuando el jadeo ya no basta
El jadeo es el principal sistema que tienen los perros para disipar el calor, pero su eficacia tiene un límite. Si la temperatura ambiental es muy elevada o el animal realiza un esfuerzo excesivo, su cuerpo puede dejar de ser capaz de eliminar el calor acumulado.
A partir de ese momento, el golpe de calor se convierte en una auténtica emergencia veterinaria. "Esto tiene efectos irreversibles en el cerebro, empiezan a pararse los órganos del cuerpo, como los riñones, y el perro empieza a tener un golpe de calor. Esto tiene horas de vida, es decir, en horas, el perro está muerto", alerta.
Cómo prevenir un golpe de calor
La mejor herramienta sigue siendo la prevención. Durante los días más calurosos, la recomendación es evitar que el animal permanezca expuesto al sol durante largos periodos y ofrecerle siempre lugares donde pueda refrescarse. En este sentido, la veterinaria aconseja aprovechar los espacios con agua cuando sea posible. "En verano hay que salir a zonas de ríos, arroyos o la playa, sitios donde el perro se pueda refrescar", explica.
Si el perro comienza a mostrar signos compatibles con un golpe de calor, actuar con rapidez resulta fundamental. "Cuando veas que el perro empieza a jadear, lo más probable es que esté teniendo un golpe de calor. Sal corriendo y sumérgelo en agua fresca para bajar su temperatura", recomienda la veterinaria.
La veterinaria también llama la atención sobre los perros de pelaje oscuro, ya que su manto absorbe una mayor cantidad de radiación solar. "Especial cuidado con los perros de capa negra porque absorben más los rayos del sol y pasan más calor", señala.
Fotografía de portada | Foto de Akanda Kilicarslan en Unsplash | Vía @jardinabadiaveterinaria
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