Vanesa Cárdenas, arquitecta: "Para construir una casa, mi recomendación personal es combinar el ladrillo macizo para fachadas y el ladrillo hueco para divisiones internas"

ladrillos

La mejor elección no siempre consiste en utilizar el material más resistente, sino en escoger el más adecuado 

Cuando construimos una casa desde cero, tan importante es encontrar su estilo como elegir correctamente los materiales que vamos a utilizar para ello. Sobre todo, para evitar después algún que otro sustillo con la estructura de las paredes. Sin embargo, esta elección influye directamente en el coste de la obra, el peso que tendrá que soportar la estructura, los tiempos de ejecución e incluso en la sensación de solidez de los espacios.

Por eso, no existe necesariamente un único material que sea el mejor para toda la vivienda. La clave está en saber dónde utilizar cada uno. La arquitecta Vanesa Cárdenas (@vanearquitecta) lo resume con una recomendación clara: "Para construir una casa, mi recomendación personal es combinar el ladrillo macizo para fachadas y el ladrillo hueco para divisiones internas". 

Ladrillo macizo

Entre las distintas opciones, el ladrillo macizo destaca por su robustez. Es un material más pequeño y pesado que otras soluciones, lo que significa que requiere un mayor número de piezas para levantar una misma superficie de pared y, por tanto, también más tiempo de colocación. "El ladrillo macizo es el más fuerte, pesado y pequeño", señala.

Pero sus ventajas tienen también una contrapartida. Al tratarse de un material pesado, incrementa las cargas que debe soportar la estructura del edificio. Esto adquiere especial importancia a medida que aumenta el número de plantas de una vivienda.

Además, el ladrillo macizo puede emplearse en determinadas soluciones de paredes portantes o estructurales, siempre que el proyecto y el sistema constructivo estén específicamente diseñados para ello. En términos económicos, sin embargo, no parte con ventaja: al necesitar más unidades y más tiempo de ejecución por metro cuadrado, el coste de la construcción puede aumentar.

Ladrillo hueco

Para las divisiones interiores, el ladrillo hueco ofrece una solución más ligera y rápida de instalar. Su tamaño es mayor que el de un ladrillo pequeño o panelón convencional, por lo que permite cubrir más superficie con menos piezas. "La estructura no aguantará tanto peso y es más económico", explica la arquitecta.

Su uso, no obstante, debe entenderse principalmente como una solución para tabiques y paredes divisorias no estructurales. No ofrece la misma robustez que el ladrillo macizo, por lo que su elección responde a una lógica diferente: reducir peso, agilizar la obra y controlar el presupuesto.

Bloque mixto

Cuando el objetivo prioritario es reducir el coste de la obra, el bloque mixto aparece como una alternativa económica. Puede utilizarse en determinadas paredes, aunque presenta una desventaja importante en materia de aislamiento. "El bloque mixto es el más económico, se puede usar en paredes pero es el que peor aísla", apunta. 

De hecho, recomienda especialmente su utilización en cerramientos de jardines colindantes. También puede contemplarse en las paredes de una vivienda cuando el presupuesto es una prioridad, siempre dentro de las soluciones constructivas adecuadas y cumpliendo las exigencias técnicas del proyecto.

Bloque de hormigón

En el extremo opuesto se encuentra el bloque de hormigón, caracterizado por su elevada resistencia y su considerable peso. "Es el más robusto y pesado de todos", afirma la arquitecta. Precisamente por esta característica, utilizarlo de manera generalizada en una vivienda puede incrementar considerablemente las cargas sobre la estructura y encarecer el conjunto de la obra.

También es, según Cárdenas, una de las opciones con mayor coste por metro cuadrado. Por eso, en lugar de emplearlo indiscriminadamente, propone reservarlo para situaciones en las que su resistencia tenga un verdadero sentido.

Una de ellas son los cerramientos frontales que puedan estar expuestos a impactos fuertes. En estos casos, la robustez del material puede justificar el sobrecoste y el mayor peso.

La elección final

La conclusión de la arquitecta resulta especialmente interesante para quienes están diseñando una vivienda desde cero. Y es que, no se trata de encontrar un material universal, sino de utilizar cada solución allí donde aporte mayores ventajas.

Por eso, la recomendación final de Vanesa Cárdenas apuesta por una combinación equilibrada: "Mi recomendación personal es combinar el ladrillo macizo para fachadas y el ladrillo hueco para divisiones internas", concluye.

Fotografía de portada | Vía @vanearquitecta

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