Mientras la mayoría compite por las mismas viviendas en los canales habituales, existe un mercado alternativo
En un mercado inmobiliario marcado por la escasez de oferta y el encarecimiento constante de los precios, encontrar una vivienda amplia a un coste asequible parece, para muchos, una misión imposible. Sin embargo, existe un circuito paralelo, menos visible pero perfectamente legal, en el que algunas propiedades cambian de manos a precios muy por debajo del mercado: las subastas públicas.
Así lo explica Tristán el Subastero (@tristanelsubastero), experto inmobiliario que ha hecho de este sistema su principal vía de inversión. “Muchas casas no se venden como una vivienda normal. No están en portales, no tienen cartel, pero están a la venta”, señala. Y ahí reside precisamente la oportunidad.
Un mercado fuera del radar
La mayoría de compradores inicia su búsqueda en plataformas digitales o a través de agencias inmobiliarias. Pero no todas las viviendas llegan a estos canales. Algunas, especialmente aquellas vinculadas a deudas impagadas, terminan en procesos de ejecución que desembocan en subastas públicas.
En estos casos, organismos como Hacienda o la Seguridad Social sacan a concurso inmuebles embargados con el objetivo de recuperar parte de la deuda. El resultado son propiedades que pueden adquirirse a precios significativamente inferiores a los habituales.
“Te metes en el ordenador y ves todas las subastas que hay”, resume Tristán, destacando la accesibilidad actual de estos procesos, que en muchos casos se gestionan de forma telemática.
Precios por debajo del mercado
El principal atractivo de estas viviendas es evidente, el precio. El propio experto pone como ejemplo un chalet de más de 150 metros cuadrados adquirido por su hija por unos 100.000 euros, una cifra difícil de encontrar en el mercado tradicional para ese tipo de inmueble.
Sin embargo, este sistema no está exento de complejidad. Comprar en subasta requiere conocer bien el procedimiento, analizar la situación legal del inmueble y, en muchos casos, asumir ciertas incertidumbres.
Entre los aspectos a tener en cuenta están la posible existencia de cargas, el estado real de la vivienda o la ocupación del inmueble. Por ello, los especialistas insisten en la importancia de informarse en profundidad antes de pujar.
Imagen de portada | Vía @tristanelsubastero
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