Pilar Pérez, experta en reformas: "Este tipo de ventanas son mejores para aislar los cristales expuestos al sol"

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Más allá del material, una buena instalación y un vidrio adecuado son igual de importantes para garantizar el confort dentro

Elegir las ventanas adecuadas se ha convertido en una de las decisiones más importantes en cualquier reforma. Ya no se trata únicamente de una cuestión estética: el tipo de carpintería influye directamente en el aislamiento térmico, el confort dentro de casa, el consumo energético e incluso el valor de la vivienda.

Entre todas las dudas habituales, hay una que se repite constantemente: ¿es mejor elegir ventanas de PVC o de aluminio? Pilar Pérez (@lapipireforma) ha abordado precisamente esta cuestión en uno de sus vídeos más comentados, donde analiza las ventajas y desventajas de ambos materiales y aclara cuál funciona mejor en zonas especialmente expuestas al sol.

Su conclusión es clara, aunque ambos sistemas ofrecen buenas prestaciones, las ventanas de aluminio con rotura de puente térmico son las más recomendables para grandes ventanales o viviendas con mucha exposición solar.

El gran dilema de las reformas

Durante años, las ventanas de PVC ganaron popularidad gracias a su buen aislamiento y a un precio más asequible. Sin embargo, el aluminio ha evolucionado enormemente y hoy vuelve a posicionarse como una de las opciones favoritas en proyectos contemporáneos y viviendas de alta eficiencia energética.

Según explica Pilar Pérez, la clave está en entender las necesidades concretas de cada vivienda. No todas las orientaciones, climas o tipos de ventanas requieren la misma solución. Mientras el PVC destaca por su capacidad aislante natural y por necesitar poco mantenimiento, el aluminio ofrece una mayor resistencia estructural y un acabado más sofisticado, especialmente en grandes formatos.

Por qué el aluminio es mejor en ventanas expuestas al sol

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Uno de los aspectos más importantes que destaca la experta es el comportamiento de los materiales frente al calor y la radiación solar. El PVC, debido a su composición, puede deteriorarse antes en zonas con una exposición solar intensa y continuada. Con el tiempo, algunos perfiles pueden deformarse ligeramente o sufrir alteraciones en el color, especialmente en climas muy cálidos o fachadas orientadas al sur.

El aluminio, en cambio, resiste mucho mejor las altas temperaturas y mantiene su estabilidad estructural incluso en ventanales de gran tamaño. Por eso suele recomendarse en viviendas con grandes superficies acristaladas o interiores donde la luz natural tiene un papel protagonista. Además, sus perfiles más finos permiten aprovechar mejor la entrada de luz, algo muy valorado en proyectos de interiorismo contemporáneo.

La importancia de la rotura de puente térmico

Durante mucho tiempo, uno de los principales inconvenientes del aluminio era su baja capacidad aislante. Sin embargo, eso ha cambiado gracias a la incorporación de la llamada rotura de puente térmico (RPT). Este sistema introduce un material aislante entre las partes interior y exterior del perfil, evitando que el calor o el frío se transmitan fácilmente desde fuera hacia dentro de la vivienda.

Gracias a esta tecnología, las ventanas de aluminio con RPT ofrecen hoy un aislamiento térmico muy eficiente y compiten directamente con el PVC en confort energético. De hecho, en muchas reformas actuales, el aluminio con rotura de puente térmico se considera una de las opciones más completas para combinar diseño, durabilidad y eficiencia.

Ventanas de PVC

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Aun así, el PVC sigue siendo una alternativa muy interesante, especialmente en determinados presupuestos y tipos de vivienda. Entre sus principales ventajas destaca el aislamiento acústico, ligeramente superior al del aluminio en muchos modelos, además de una excelente resistencia a la humedad.

También requieren menos mantenimiento y su precio suele ser alrededor de un 20 % inferior al de las ventanas de aluminio, algo que puede marcar la diferencia en reformas integrales. Sin embargo, el PVC tiene ciertas limitaciones estéticas. Existen menos acabados, menos posibilidades de personalización y perfiles generalmente más gruesos, algo que puede influir en el resultado visual final.

Fotografía de portada | Vía @lapipireforma

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