
Las celosías se han convertido en la solución más óptima para separar espacios y ambientes aportando ligereza y diseño
En los últimos años, las celosías han experimentado una notable transformación dentro del diseño de interiores. Lejos de limitarse a los modelos clásicos de madera, hoy se presentan en una amplia variedad de materiales, acabados y diseños capaces de adaptarse a estilos muy diferentes, desde los ambientes más contemporáneos hasta los de inspiración natural.
Su capacidad para separar espacios sin cerrarlos por completo, permitir el paso de la luz y aportar textura visual las ha convertido en una de las soluciones más utilizadas para crear ambientes versátiles y luminosos en viviendas cada vez más abiertas y multifuncionales. El interiorista Manuel Such, explica que "Las viviendas ya no necesitan más muros, necesitan sistemas que permitan transiciones. La celosía es precisamente eso: un filtro entre funciones, no una barrera".
La geometría como herramienta espacial, no como ornamento
Una de las diferencias más evidentes entre las celosías del pasado y las que se ven hoy en los proyectos de interiorismo contemporáneo es su lenguaje formal. Los patrones repetitivos, los volúmenes tridimensionales y los juegos de profundidad han desplazado al ornamento clásico, y el resultado son piezas que funcionan casi como elementos escultóricos dentro del espacio doméstico.
Para Manuel Such, esa dimensión geométrica no es solo estética: "Cuando introduces geometría en el interiorismo, no solo estás decorando. Estás ordenando visualmente la manera en la que el ojo recorre el espacio". Una distinción que marca la diferencia entre un elemento decorativo y uno verdaderamente arquitectónico.
En este sentido, las imágenes actuales muestran cómo estos sistemas funcionan especialmente bien en salones abiertos, dormitorios conectados con vestidores o zonas de paso donde se busca una separación sutil pero perceptible.
Luz, sombra y percepción del espacio
Quizá el argumento más poderoso a favor de las celosías frente a los tabiques convencionales sea su relación con la luz natural. A diferencia de una pared, una celosía no bloquea la iluminación: la transforma, genera sombras que se desplazan a lo largo del día y convierte algo tan estático como una división de espacio en algo que cambia con las horas.
"La luz es el verdadero material del interiorismo. Estas estructuras no la bloquean, la transforman. Y eso cambia por completo la percepción de una vivienda", señala Such. Es un argumento que va más allá de lo decorativo: afecta directamente a cómo se habita el espacio y a cómo se percibe su tamaño y su atmósfera.
Separar sin perder continuidad
En viviendas de planta abierta, que siguen siendo la solución preferida en muchas reformas urbanas actuales, la dificultad no es crear espacio sino gestionarlo. Delimitar la zona de trabajo sin aislarla del salón, crear un rincón de descanso sin cerrarlo del todo, separar el dormitorio del vestidor manteniendo la lectura conjunta del espacio.
Las celosías dan respuesta a esa necesidad sin los compromisos que implica levantar una pared. "El lujo hoy no está en tener más metros cuadrados, sino en saber cómo gestionarlos. Separar bien es una forma de mejorar la calidad de vida dentro de casa", apunta el interiorista.
La madera, el material que hace habitable lo arquitectónico
En términos de materialidad, la madera sigue siendo la opción dominante en este tipo de piezas, especialmente en tonos medios y oscuros que aportan profundidad a los espacios neutros. Su capacidad para introducir calidez sin romper la coherencia de un proyecto la convierte en una elección recurrente cuando se trabaja en entornos residenciales de cierto nivel.
"La madera tiene algo que ningún otro material aporta igual: hace que lo arquitectónico se vuelva habitable", señala Such. Una frase que resume bastante bien lo que diferencia una solución bien ejecutada de una mera tendencia: la capacidad de hacer que el espacio se sienta propio.
En ese contexto, estos elementos dejan de ser una moda pasajera para consolidarse como una forma distinta de entender la vivienda: más flexible en sus límites, más atenta a la luz y más conectada con quienes la habitan. "Las celosías, paneles calados y separadores estructurales no son una moda puntual, sino la consolidación de una nueva forma de entender la vivienda contemporánea: más flexible, más sensorial y más conectada con la luz", concluye Manuel Such.
Fotografías | Manuel Such
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