Emma Guillén, arquitecta: "Si tu casa no tiene recibidor, puedes solucionarlo con un mueble tipo estantería de este estilo"

Crear un recibidor, aunque sea de manera simbólica, mejora la forma en que habitamos la casa

Cada vez son más las viviendas que prescinden del recibidor tradicional al entrar en casa. Las distribuciones abiertas, pensadas para ganar luz y amplitud, hacen que al cruzar la puerta principal entremos directamente al salón o incluso a la cocina, dejando de lado ese espacio tan común y pensado tradicionalmente para recibir a las visitas.

Aunque esta solución tiene ventajas, también plantea un reto claro: la falta de intimidad y de transición entre el exterior y el interior del hogar. Para la arquitecta Emma Guillén (@rusem.ma), la clave está en crear ese espacio intermedio sin necesidad de levantar tabiques ni renunciar a la sensación de amplitud.

Crear un recibidor sin levantar paredes

Vía @rusem.ma

Cuando al entrar en casa nos encontramos de golpe con la vida doméstica, el espacio puede resultar expuesto y poco acogedor. La propuesta pasa por introducir un elemento arquitectónico ligero que actúe como filtro visual. Un mueble tipo estantería o una pieza cerrada en su parte inferior y semiabierta en la superior permite delimitar el espacio de entrada sin cerrarlo por completo. De este modo, se gana intimidad, orden y una primera impresión más cuidada, sin sacrificar la luz ni la fluidez del espacio.

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Este tipo de mueble no solo separa, también organiza. En su parte baja puede funcionar como almacenaje para zapatos, bolsos o abrigos, mientras que la zona superior, más abierta, mantiene la conexión visual con el resto de la vivienda. El resultado es un recibidor funcional, aunque no exista como estancia independiente, que cumple con las necesidades prácticas del día a día y aporta equilibrio a la distribución.

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Más allá de la función, el diseño juega un papel esencial. Las líneas curvas suavizan el impacto visual al entrar en casa y generan una transición más amable entre espacios, pero si además se acompañan de una iluminación bien pensada, el efecto se multiplica.

Cuando la entrada da directamente a la cocina

Vía @rusem.ma

En aquellos casos en los que la puerta principal desemboca directamente en la cocina, la solución debe ser aún más ligera. Aquí conviene optar por elementos que permitan intuir lo que hay detrás sin mostrarlo por completo. Estanterías abiertas, celosías o muebles visualmente livianos crean un velo sutil que protege la intimidad sin ocultar la luz ni cerrar el espacio. La idea es sugerir, no esconder.

Si el salón es lo primero que se ve

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Cuando el salón ocupa el primer plano al entrar, un mueble con doble función se convierte en la opción ideal. Separar sin cerrar es el objetivo: delimitar la zona de acceso y, al mismo tiempo, integrarla en el conjunto del espacio. Este tipo de piezas pueden servir como librería, soporte decorativo o incluso como respaldo visual del salón, aportando coherencia y continuidad al diseño interior.

Fotografía de portada | Emma Guillén

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