
El polvo acumulado durante los meses de ventanas abiertas puede acabar ensuciando las paredes, especialmente si tienen gotelé o alguna clase de relieve
Con el final del verano y el arranque del otoño (estación de autocuidado del hogar por excelencia) llega el momento de recuperar algunas rutinas de limpieza que durante los meses de calor suelen quedar en segundo plano. Una de ellas es limpiar las paredes, donde también se acumulan polvo y suciedad aunque a simple vista no siempre resulte evidente.
Ciertamente, tener las ventanas abiertas durante buena parte del verano facilita la entrada de polvo del exterior. Este puede terminar depositándose sobre las paredes y hacerse especialmente visible en superficies blancas, zonas altas y paredes con gotelé, cuya textura favorece que se acumule más suciedad.
Una limpieza en dos fases
La creadora de contenido especializada en limpieza Yolanda Herrera (@yolandavaquitayoli), con más de 1,5 millones de seguidores en TikTok, propone hacerlo en dos pasos utilizando herramientas y productos habituales en casa.
Primero, retirar todo el polvo
Antes de utilizar agua o cualquier producto de limpieza, Herrera recomienda eliminar el polvo en seco. Para llegar fácilmente hasta el techo y las partes más altas de la pared, coloca un plumero atrapapolvo en el extremo de un palo de escoba.
El movimiento debe realizarse de arriba abajo. De esta manera, el polvo que se desprende de las zonas superiores cae hacia las inferiores, que se limpian posteriormente, evitando tener que repetir el trabajo.
Este primer paso resulta especialmente útil en paredes con gotelé, pero también en rincones, encuentros con el techo y zonas próximas a persianas, donde el polvo puede permanecer acumulado durante meses, también las telarañas.
Una mopa para lavar sin esfuerzo
Una vez eliminado el polvo, llega el momento de la limpieza húmeda. Herrera llena un cubo con agua, un chorrito de amoniaco y una pequeña cantidad de jabón lavavajillas. También añade un poco de suavizante, aunque señala que este último ingrediente es opcional y lo utiliza principalmente por el aroma que deja.
En lugar de frotar toda la pared a mano, la experta utiliza una mopa con mango y una bayeta. La bayeta se moja en la mezcla, se escurre muy bien y se coloca sobre la mopa para poder recorrer la superficie de arriba abajo sin necesidad de agacharse o estirar continuamente los brazos.
Es importante que la bayeta quede simplemente húmeda y no empapada, ya que un exceso de agua podría humedecer demasiado la pared. A medida que acumula suciedad, Herrera recomienda enjuagarla, escurrirla de nuevo y continuar hasta completar la superficie.
Antes de aplicar cualquier mezcla sobre toda la pared, conviene comprobar que la pintura o el revestimiento admiten limpieza húmeda y probar primero en una zona poco visible. No todas las pinturas ni los papeles pintados reaccionan igual al agua y a los productos de limpieza.
Con este sistema, la limpieza se reduce así a tan solo dos tareas: primero retirar el polvo y después pasar una bayeta húmeda con ayuda de una mopa, una forma de poner a punto las paredes tras los meses de verano sin convertirlo en una limpieza interminable.
Fotos | Towfiqu barbhuiya
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