
El ayuntamiento de Used exige al arquitecto que pode un nogal centenario porque caen hojas a la calle y porque tapa la luz de una farola
Alberto Sánchez tenía un objetivo claro cuando decidió comprar una casa abandonada en Used: recuperar una parte del patrimonio arquitectónico del pueblo en el que había crecido. Arquitecto y natural de esta localidad zaragozana, Sánchez adquirió en junio de 2017 una antigua casa solariega que llevaba deshabitada desde 1965, justo antes de comenzar su doctorado en Teoría e Historia de la Arquitectura en la Universidad de Berkeley.
Su intención era estudiar qué había ocurrido allí, documentarlo y recuperar progresivamente el inmueble y todo lo que contenía. Lo que comenzó como el proyecto personal de recuperar una vieja casona acabaría convirtiéndose en @casadepueblo, una cuenta de Instagram desde la que lleva años documentando la rehabilitación y todo lo que ha ido descubriendo entre sus paredes. Nueve años después, la casa sigue siendo un proyecto de rehabilitación y conservación; y ahora es un nogal centenario de su patio el que ha llevado la historia hasta la actualidad.
Una casa que llevaba más de medio siglo cerrada
La vivienda es la antigua casa solariega de los Ibáñez de Bernabé, una construcción del siglo XVII cuya fachada conserva incluso el escudo heráldico de la familia. El edificio está situado en la calle Barrio Bajo de Used y está vinculado a un importante fondo documental familiar.
Cuando Alberto Sánchez la adquirió en 2017, llevaba décadas sin estar habitada. Para el arquitecto, comprar aquella casa era, en cierto modo, cumplir un sueño que tenía desde joven: recuperar una parte del patrimonio de su propio pueblo. Pero lo que encontró dentro hizo que el proyecto adquiriera otra dimensión.
La vivienda conservaba buena parte de su ajuar doméstico: mobiliario, textiles, cerámica, herramientas agrícolas y otros objetos que permitían reconstruir cómo había sido la vida cotidiana de sus habitantes. También aparecieron lienzos barrocos en mal estado de conservación y una colección de documentos que acabaría convirtiéndose en uno de los hallazgos más interesantes del proyecto.
Casi 4.000 páginas escondidas en la casa
El archivo de la Casa Ibáñez de Bernabé reúne actualmente 468 documentos, con casi 4.000 páginas que abarcan desde comienzos del siglo XVI hasta mediados del siglo XX. Alberto Sánchez se encargó de recuperar y catalogar esta documentación, a la que añadió además unos 80 documentos relacionados con su propia familia.
No se trata únicamente de papeles relacionados con los habitantes de la casa. El fondo permite conocer aspectos de la historia de más de 60 localidades aragonesas y contiene desde documentos notariales hasta nombramientos reales, además de información sobre cuestiones mucho más cotidianas relacionadas con las familias que vivieron en el inmueble.
Precisamente por eso, la rehabilitación planteada por Sánchez no sigue el esquema habitual de una reforma. Fundación Arquia define @casadepueblo como un proyecto de investigación, difusión y rehabilitación arquitectónica que utiliza la casa y todo lo que contiene para estudiar el patrimonio rural y la transformación de la vida doméstica en la España del siglo XX.
El nogal que ahora se ha convertido en el protagonista
En el jardín de esta casa hay otro elemento que forma parte de su historia: un nogal de más de un siglo de antigüedad que supera los 12 metros de altura y que aparece en la base de datos de árboles sobresalientes de Aragón. Según las informaciones publicadas sobre el caso, es el único ejemplar de Used incluido en ese listado.
Y es precisamente este árbol el que ha provocado el último capítulo de la historia de la casa. Según ha explicado Alberto Sánchez en sus redes sociales, el Ayuntamiento de Used le requirió en enero que podara el nogal por las molestias que estaría ocasionando en la vía pública. Entre los argumentos aparecen la caída de hojas y nueces sobre la acera, el roce de algunas ramas con cables y los problemas relacionados con el alumbrado. El propietario sostiene, sin embargo, que el requerimiento supone una poda drástica de la parte del árbol que da a la calle y que podría eliminar aproximadamente un tercio de su copa.
El Ayuntamiento ofrece otra versión. Su alcalde, Fernando Sánchez, asegura que se trata de una poda y que la actuación responde a quejas de algunos vecinos, entre ellas las relacionadas con la iluminación y las molestias ocasionadas por las hojas. Según el Consistorio, se trataría de cortar unas pocas ramas para evitar que el árbol tape la luz de la farola y arroje suciedad a la calle.
El propio arquitecto asegura que llegó a plantear una solución alternativa: trasladar la farola a otro punto del muro de su propiedad. Según su relato, el Ayuntamiento rechazó la propuesta porque la ubicación de la luminaria estaría fijada por el proyecto de alumbrado público. Sánchez afirma que solicitó consultar ese proyecto, pero que el Consistorio le comunicó posteriormente que no había podido localizarlo en el archivo municipal.
Hay otro elemento que ha añadido todavía más tensión al conflicto, el árbol fue envenenado. Sánchez denunció ante la Guardia Civil que el nogal y un ciruelo próximo presentaban síntomas que, según él, serían compatibles con haber sido rociados con herbicida desde la vía pública. El arquitecto asegura que detectó los primeros daños en mayo y que se hicieron más evidentes durante el verano. Y su denuncia en redes sociales se volvió viral y provocó una ola de apoyo hacia el nogal, y de reprobación hacia la actuación municipal.
Una casa, un árbol y una misma idea de patrimonio
El conflicto resulta especialmente llamativo por el lugar que ocupa el nogal dentro de la historia de @casadepueblo. Durante nueve años, Alberto Sánchez ha documentado cómo recuperar una casa que permaneció cerrada durante más de medio siglo, tratando de conservar las huellas de quienes vivieron allí en lugar de sustituirlas por una versión nueva y aséptica del edificio. Algo, que sinceramente, es bastante raro de encontrar en estos tiempos.
Ahora, uno de los elementos que forman parte de ese paisaje histórico se encuentra en el centro de una discusión sobre qué hacer con el patrimonio de un pueblo cuando también interfiere con las necesidades de la vida cotidiana.
El Ayuntamiento defiende la necesidad de solucionar los problemas de iluminación, limpieza y seguridad que, según sostiene, han planteado algunos vecinos. El arquitecto defiende el valor del árbol y cuestiona que la poda planteada sea necesaria, además de recordar que el nogal está incluido en la base de datos de árboles singulares de Aragón. Y ha subido a sus redes vídeos en los que se ve que la luz de la farola sigue cumpliendo con su función.
La historia todavía no ha terminado. Mientras tanto, la casa que Alberto Sánchez compró en 2017 continúa recuperándose poco a poco, y el nogal que lleva probablemente muchas más décadas que él formando parte del paisaje de Used se ha convertido, inesperadamente, en el nuevo protagonista de @casadepueblo.
Fotografías | Casa de pueblo
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