11 cosas que antes estaban en nuestras casas y que ya no forman parte de nuestras vidas

Despertador

Nuestras casas estaban llenas de objetos que antes eran imprescindibles, y que ahora han pasado a mejor vida

La vida en España ha cambiado muchísimo en las últimas décadas, y nuestras casas también. Sin darnos apenas cuenta, han ido transformándose al ritmo de los avances tecnológicos, de los nuevos hábitos y, por supuesto, de las modas y los gustos de cada época.

Algunos objetos y elementos que durante años fueron imprescindibles en cualquier hogar han desaparecido casi por completo. Unos nos despiertan cierta morriña cuando los recordamos; otros, en cambio, nos hacen preguntarnos cómo podíamos vivir con ellos. Hoy hacemos un viaje al pasado para recuperar algunas de esas cosas que, no hace tanto, formaban parte de nuestro día a día en casa.

Cosas que han desaparecido de nuestros hogares

Un teléfono fijo. Hasta la llegada de los teléfonos móviles, en todas las casas había un teléfono fijo colgado de la pared del pasillo, o sobre una mesita o una cómoda del salón. Pero con la llegada de la telefonía móvil, los teléfonos han ido desapareciendo del paisaje de los hogares españoles ¿Recordáis lo incómodo que era mantener una conversación íntima ante el resto de miembros de la familia?

Los despertadores. Seguimos diciendo aquello de «me ha sonado el despertador», aunque hace tiempo que ese pequeño aparato que presidía la mesilla de noche ha desaparecido de nuestras casas. Hoy lo que suena cada mañana es la alarma del teléfono móvil, que se ha convertido en nuestro despertador de cabecera. Lejos quedan ya los despertadores digitales o analógicos que marcaban las horas junto a la cama y que hoy forman parte de esos objetos cotidianos que recordamos con cierta nostalgia.

Los álbumes de fotos. En décadas pasadas, lo más típico era revelar decenas de fotos al volver de vacaciones. O cuando se asistía a una comunión, o a un cumpleaños. Pero con la expansión de la fotografía digital primero, y de los teléfonos móviles, los españoles dejamos de revelar fotografías y de tener álbumes de fotos en las estanterías y armarios del salón.

El gotelé. Durante el desarrollismo, el gotelé se impuso en los hogares españoles para tapar las imperfecciones de las paredes en un momento de nuestra historia en el que se construía deprisa y mal. Por suerte, esa 'moda' pasó a la historia y es solamente un mal recuerdo del pasado.

El salón que solo recibía visitas. En aquel momento en el que se estilaban comprar muebles buenos que duraran toda la vida, en todas las casas había un salón que solo se utilizaba en Navidad o cuando venían visitas.

Los pasillos sin fin. En las casas de los 60, los 70 y los 80, los pasillos infinitos que articulaban las casas eran muy comunes. Ahora, las nuevas viviendas se construyen sin pasillos tan largos, y en muchas reformas de casas antiguas, el pasillo se elimina para optimizar cada metro cuadrado.

Las enciclopedias. Hoy, cuando tenemos que buscar información, recurrimos a internet. Pero hubo un tiempo en el que las enciclopedias formaban parte del paisaje de cualquier hogar español para consultar cualquier duda que se tuviera.

Vídeos y DVD's. Hoy consumimos cine y series en plataformas. Hace no tanto tiempo, alquilábamos películas en el videoclub, y luego las veíamos en casa. Primero, en VHS, luego, en DVD. Hoy, y aunque por suerte los tocadiscos están volviendo a ponerse de moda, y en algunas casas los melómanos todavía tienen una cadena. Pero la mayor parte de los españoles escuchan música a través del ordenador o del teléfono móvil.

Radiocasetes, tocadiscos y cadenas musicales. ¿Quién no ha estudiado un examen con una cinta de casete, ha escuchado los 40 Principales o se ha puesto un CD en la cadena de música un sábado por la mañana? Hoy, en nuestras casas ya no quedan radiocasetes, y aunque los tocadiscos se están volviendo a poner de moda, las cadenas de música han quedado relegadas para las casas de los mitómanos más empedernidos.

Decoraciones de dudoso gusto. Muñecas flamencas, escenas de cacería, muñecas que daban miedo, payasos o toros sobre el televisor... hubo una época en la que objetos que dudoso gusto decoraban muebles del salón, del comedor y del dormitorio. Por suerte, esos objetos también son cosa del pasado.

Regalos de boda que no soportaba nadie. Hoy nos suena a chiste, pero no hace tantas décadas, los salones de media España estaban decorados con cuadros, figuritas de porcelana y objetos decorativos de lo ´más variado que eran horribles pero que se exponían por compromiso. Hoy por suerte, nadie se plantea tener como parte de la decoración de su casa un objeto que no nos gusta.

Fotografías | Unsplash

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