Los cojines pueden pasar de ser un simple complemento a convertirse en un elemento protagonista
En decoración, los pequeños detalles pueden transformar por completo un espacio. Entre ellos, los cojines ocupan un lugar privilegiado, aportan color, textura y personalidad al sofá, la cama o incluso a un banco o butaca. Sin embargo, muchas personas dudan a la hora de elegirlos o combinarlos correctamente.
Para resolver estas dudas, el arquitecto Antonio Rabadán (@antoniorabadanarquitectura) propone una fórmula sencilla y muy efectiva que denomina 'la teoría de los cojines'. Un método práctico basado en tres tamaños diferentes que permite crear composiciones equilibradas y visualmente atractivas sin necesidad de ser experto en decoración.
La clave está en las proporciones
Según explica Rabadán, el secreto para que los cojines funcionen bien en un sofá o una cama no está únicamente en el color o en el estampado, sino en la proporción y la superposición de tamaños. Utilizar cojines de distintas medidas permite crear profundidad visual y evita que la composición resulte plana o desordenada. La teoría se basa en tres pasos muy claros.
El primer elemento de la composición debe ser un cojín de 65 x 65 centímetros. Este tamaño actúa como base y se coloca normalmente en la parte trasera, apoyado en el respaldo del sofá o en el cabecero de la cama.
Su función es crear el fondo visual sobre el que se construirán el resto de capas. Al ser más grande, aporta sensación de confort y ayuda a que la composición tenga presencia y gane en capacidad y proporciones frente a los siguientes cojines que se instalan a continuación.
Una vez colocado el cojín principal, se añade un cojín cuadrado de 50 x 50 centímetros, preferiblemente en un tejido liso. Este tamaño intermedio introduce una transición natural entre el cojín grande y el más pequeño.
Además, aporta profundidad y equilibrio a la composición. En términos visuales, funciona como una capa intermedia que estructura el conjunto y evita que los cojines parezcan colocados al azar.
El último elemento es el cojín rectangular de 50 x 30 centímetros, conocido a menudo como “almohadilla”. Este cojín suele colocarse en la parte frontal y es el encargado de aportar el toque de color o personalidad a la estancia. Aquí es donde se puede jugar con estampados, tejidos o tonalidades más llamativas.
Una fórmula sencilla para decorar con acierto
Aplicar esta teoría permite crear combinaciones de cojines que resultan equilibradas y armoniosas sin necesidad de experimentar demasiado. El sistema funciona especialmente bien en sofás de salón, pero también puede adaptarse a camas, bancos o rincones de lectura.
Además, una vez establecida la base de tamaños, es posible variar los colores o tejidos según la temporada o el estilo de la estancia, lo que convierte a los cojines en una de las formas más rápidas y económicas de renovar la decoración del hogar.
Fotografía de portada | Vía @antoniorabadanarquitectura
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