
Con una selección adecuada de plantas, el cambio de estación puede convertirse en una oportunidad
Aunque el mes de agosto está destinado a las vacaciones y planes fuera de casa, hay cosas que nunca cambian. Un claro ejemplo de ello son las plantas del jardín. Aunque las altas temperaturas y el intenso sol del verano puedan hacer pensar que habrá que esperar hasta la primavera para volver a disfrutar de una floración abundante, existen plantas perennes capaces de echar raíces durante esta época y regalar sus primeras flores cuando el calendario se acerca al otoño.
Son especies especialmente interesantes para quienes buscan un jardín, una terraza o un balcón decorado con flores durante más tiempo, sin tener que renovar las plantas cada temporada. Además, muchas de ellas toleran bien el sol directo y los cambios de temperatura propios del final del verano, siempre que se planten en un suelo con buen drenaje y reciban los cuidados adecuados durante sus primeras semanas.
La clave está en elegir bien. Plantar en agosto requiere prestar más atención al riego que en otras épocas del año, ya que el calor puede dificultar el enraizamiento. Pero, superada esta primera etapa, estas cinco perennes pueden convertirse en auténticas protagonistas del espacio exterior.
Echinacea
La echinacea es una de esas plantas que parecen hechas para despedir el verano con elegancia. Sus grandes flores, habitualmente en tonos rosados, púrpuras o blancos, destacan sobre un follaje verde y aportan un aire natural y ligeramente silvestre al jardín.
Su floración puede prolongarse durante el verano y avanzar hacia el otoño, por lo que resulta especialmente adecuada para crear parterres que mantengan interés visual cuando otras plantas empiezan a perder protagonismo. Además, es una especie resistente que agradece las ubicaciones soleadas.
Rudbeckia
Si lo que se busca es añadir una pincelada de color intenso, pocas plantas resultan tan efectivas como la rudbeckia. Sus flores amarillas, con el característico centro oscuro, aportan luminosidad y crean un contraste muy atractivo con los verdes del jardín.
Es una planta amante del sol y, una vez asentada, bastante resistente. Su floración puede extenderse hasta el otoño, precisamente cuando muchas plantas estivales comienzan a perder fuerza.
Gaura
Para quienes prefieren una decoración floral menos rígida, la gaura es una elección especialmente interesante. Sus tallos finos y sus pequeñas flores, generalmente blancas o rosadas, se mueven con facilidad con el viento y aportan una sensación de ligereza muy característica.
Es una planta que disfruta del sol y que puede ofrecer una floración prolongada, por lo que resulta perfecta para acompañar a especies de flores más grandes. En lugar de concentrar todo el protagonismo en una única planta, la gaura ayuda a crear volumen, movimiento y profundidad.
En terrazas y jardines de estilo natural queda especialmente bien plantada en grupos. También puede utilizarse para suavizar los bordes de un camino o de un parterre y crear esa apariencia algo espontánea que tanto se lleva en los jardines contemporáneos.
Aster
Pocas flores representan tan bien la transición entre verano y otoño como los ásteres. Sus pequeñas flores, disponibles en tonos violetas, azules, rosados o blancos, aparecen cuando muchas de las grandes protagonistas del verano empiezan a retirarse.
Son plantas perennes que agradecen las zonas luminosas y que pueden convertirse en una excelente opción para mantener el jardín florido durante el cambio de estación. Además, sus flores aportan un atractivo adicional al jardín al coincidir con una época en la que todavía hay actividad de numerosos insectos polinizadores.
Salvia
Sus espigas florales, especialmente atractivas en tonos violetas, azules o rosados según la variedad, aportan verticalidad y permiten romper la monotonía de los parterres formados por plantas de crecimiento más bajo.
Además, muchas salvias tienen un follaje aromático que añade otra dimensión al jardín. Al rozarlas o pasar cerca de ellas, sus hojas desprenden un aroma característico, convirtiendo el espacio exterior en una experiencia no solo visual, sino también sensorial.
Cómo plantar flores perennes en agosto
Aunque estas especies pueden ser buenas candidatas para plantar a finales de verano, agosto no es una época para descuidar el riego. El principal reto no será tanto la floración como conseguir que la planta desarrolle un sistema de raíces suficientemente fuerte antes de que llegue el otoño.
Lo primero es elegir un emplazamiento luminoso, pero evitar, si es posible, las horas más extremas de calor durante los primeros días después de la plantación. El terreno debe tener un buen drenaje: un suelo que permanezca constantemente encharcado puede ser tan perjudicial como la falta de agua.
Después de plantar, es preferible realizar riegos profundos y regulares, adaptados a las temperaturas y a las características del suelo, en lugar de limitarse a mojar superficialmente la tierra. También puede ser útil colocar una capa de acolchado orgánico alrededor de la planta, sin cubrir el cuello, para ayudar a conservar la humedad y proteger las raíces frente a las oscilaciones térmicas.
Y hay una regla especialmente importante, no conviene confiar únicamente en que la planta sea resistente a la sequía porque sea una especie de sol. Una planta adulta y bien establecida puede tolerar determinadas condiciones que una recién plantada todavía no está preparada para soportar.
Imagen de portada | Foto de Charly Seyler en Unsplash
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