
Estas tres ideas demuestran que reutilizar no significa renunciar al diseño
Antes de tirar una lata de atún al contenedor, piénsalo dos veces. Ese pequeño recipiente metálico que normalmente acaba en la basura puede convertirse, con un poco de imaginación y algunos materiales muy sencillos, en un accesorio decorativo y práctico para organizar diferentes espacios de la casa.
Desde una jardinera vertical hasta pequeños organizadores o un original joyero, las posibilidades son muchas. La clave está en personalizar las latas con pintura, servilletas decorativas y otros elementos que permitan transformar por completo su aspecto. Te proponemos tres ideas DIY para darles una segunda vida y convertirlas en piezas únicas para el hogar.
Una jardinera vertical con latas de atún
El primer paso consiste en decorar la tabla. Para ello, podemos recurrir a la conocida técnica de las servilletas, mezclando cola blanca con un poco de agua para conseguir una mezcla más fácil de extender. Elegimos una servilleta con un estampado que nos guste, retiramos las capas que sobren y pegamos el papel sobre la superficie de la tabla con cuidado.
Hacemos exactamente lo mismo con las latas de atún, cubriéndolas por el exterior con el estampado elegido. Una vez estén completamente secas, llega el momento de fijarlas a la tabla en posición vertical y las sujetamos con clavos o tornillos, asegurándonos de que quedan firmemente fijadas. El resultado es una jardinera vertical muy decorativa, ideal para colocar pequeñas plantas, flores o hierbas aromáticas.
Pero no tenemos por qué limitar su uso al mundo de la jardinería. Dependiendo de dónde la coloquemos, las latas también pueden servir para guardar pinceles, utensilios, material de escritorio o pequeños accesorios.
Organizadores apilables
Antes de empezar, es importante retirar el borde interior de las latas utilizando un abrelatas adecuado, con el objetivo de eliminar el filo y conseguir una superficie más segura y lisa.
A continuación, aplicamos tres capas de pintura antioxidante y dejamos secar bien la imprimación. Una vez preparada la superficie, podemos aplicar pintura acrílica del color que hayamos elegido.
Para completar el recipiente, fabricaremos una tapa. Una opción es utilizar cartón y darle la forma circular del diámetro de la lata. Si queremos un acabado más artesanal, podemos recurrir a la arcilla de secado al aire. Le damos forma hasta conseguir un círculo del tamaño adecuado para cubrir la lata y la dejamos secar de un día para otro.
Otra alternativa todavía más sencilla consiste en utilizar un círculo de madera del mismo diámetro que la lata y colocar una chincheta en el centro para crear una pequeña agarradera.
El siguiente paso es añadir unas pequeñas bolitas en la base de las latas, que harán las veces de patas. Después, volvemos a recurrir a la técnica de las servilletas para decorar el exterior y, si queremos, también las tapas.
El resultado son unos organizadores pequeños, prácticos y totalmente personalizados. Además, podemos colocar uno encima de otro y crear una estructura vertical que nos permita aprovechar mejor el espacio en una mesa, una estantería o incluso en el escritorio.
Un original joyero, portavelas u organizador
La tercera propuesta es quizá una de las más decorativas. En esta ocasión, las latas se transforman en pequeños recipientes con asas que podemos utilizar como joyeros, portavelas o prácticos organizadores.
Para crear las asas utilizaremos una especie de porcelana fría casera. La preparación es muy sencilla: mezclamos dos cucharadas de maicena con la misma cantidad de cola blanca. Añadimos cuatro o cinco gotas de aceite vegetal y otras cuatro o cinco gotas de vinagre, que actuará como conservante.
Amasamos bien todos los ingredientes y llevamos la mezcla al fuego, utilizando una sartén, para activar el almidón de la maicena. Cuando la masa deje de pegarse a la sartén, estará lista para trabajar. Con ella podemos modelar las pequeñas asas que colocaremos en los laterales de la lata.
Para conseguir un acabado envejecido, aplicamos una imprimación casera de color negro tanto en el interior como en el exterior de la lata. Dejamos secar completamente y después añadimos una capa de pintura blanca.
Cuando la pintura esté seca, volvemos a utilizar la técnica de las servilletas para decorar la superficie. Podemos escoger un estampado floral, geométrico o vintage, dependiendo del estilo que queramos conseguir. El resultado es una pequeña pieza con mucho encanto que puede utilizarse como joyero, portavelas o recipiente para organizar pequeños objetos.
Fotografía de portada | Foto de Teslariu Mihai en Unsplash
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