No lo sabía, pero si reutilizamos las hueveras de cartón, podemos hacer esta monería para decorar y ordenar la cocina

Una solución muy rápida y creativa para adornar las hueveras de la cocina

En plena era del diseño consciente y la sostenibilidad doméstica, los objetos más cotidianos pueden convertirse en auténticos aliados decorativos. A veces, la inspiración no está en una tienda especializada, sino en algo tan sencillo como una huevera de cartón destinada al contenedor de reciclaje. 

La propuesta es tan sencilla como ingeniosa, convertir una huevera común en un organizador decorativo para huevos con acabado cerámico. El resultado no solo cumple una función práctica, sino que suma personalidad a la encimera o a una estantería abierta, especialmente en cocinas de estilo rústico, mediterráneo o farmhouse.

Qué hace falta para preparar una huevera decorativa

Para poder desarrollar este proyecto DIY con cajas de cartón de tela hace falta que tengas en casa estas herramientas:

  • Cartón de huevos
  • Tijeras
  • Arcilla
  • Pintura acrílica
  • Resina UV o sellador tipo Mod Podge

Cómo hacer una huevera para decorar y ordenar la cocina

Vía @liddierowl

El primer paso consiste en preparar la base. Hay que recortar los picos salientes del interior de la huevera, dejando una superficie lo más uniforme posible. Esta estructura servirá como molde inicial. A continuación, se trabaja con una masa de arcilla de secado al aire, un material fácil de manipular y perfecto para proyectos DIY sin necesidad de horno.

Vía @liddierowl

La arcilla se extiende y se moldea cuidadosamente sobre la huevera, adaptándola a cada uno de los huecos. Para conseguir una forma más precisa, puede utilizarse un huevo real como guía, presionándolo suavemente para marcar la cavidad perfecta. Este detalle garantiza que, una vez terminada, la pieza sea tan funcional como estética.

Vía @liddierowl

Con la base ya cubierta, llega el momento más creativo. Se recorta el exceso de arcilla y se pueden modelar pequeños detalles que aporten carácter, como asas laterales, bordes ondulados o relieves decorativos. Este es el instante en el que la pieza deja de ser un simple reciclaje y se convierte en un objeto con identidad propia.

Vía @liddierowl

Tras el secado completo, se pasa a la fase decorativa. La pintura acrílica permite jugar con una amplia gama de colores y acabados: desde tonos neutros y empolvados que imitan la cerámica artesanal hasta propuestas más vibrantes que aporten un toque contemporáneo. Se pueden añadir pequeñas motas, pinceladas irregulares o incluso detalles florales para reforzar su carácter hecho a mano.

Vía @liddierowl

Para sellar y proteger la superficie, es recomendable aplicar una capa de resina UV o un sellador tipo Mod Podge. Este paso no solo fija la pintura, sino que aporta mayor resistencia y durabilidad a la pieza, especialmente en un espacio como la cocina, donde la humedad y el uso diario son constantes.

Cómo usarlo y dónde ponerlo

Vía @liddierowl

El resultado es un organizador de huevos decorativo que eleva un objeto funcional a categoría estética. Colocado sobre la encimera, dentro de una vitrina o en una balda abierta, aporta calidez y coherencia visual. Además, transmite un mensaje claro: el diseño también puede ser responsable y creativo.

Fotografía de portada | Vía @liddierowl

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