Así ha quedado la transformación de este mueble de baño antiguo con azulejos: "Ha quedado espectacular"

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Una idea sencilla para quienes buscan renovar el baño sin deshacerse de los muebles que ya tienen

Hay muebles que son historia y, aunque nos encantaría conservar en casa, por estética o incluso seguridad, son imposibles de preservar. Sin embargo, gracias a la técnica hadmade, es posible alargar la vida útil de esos muebles antiguos que tenemos por casa cuyo diseño ya ha quedado algo desfasado. 

En este caso, la apuesta ha sido clara: conservar la esencia del mueble original y transformarlo con azulejos. El resultado demuestra que una intervención relativamente sencilla puede convertir una pieza antigua en uno de los elementos con más personalidad de la estancia.

"Transformamos este mueble de baño antiguo con azulejos. La idea es conservar su esencia, pero darle un toque de personalidad", explica Raquel, (@conraquelyric) responsable de la transformación.

Preparar bien la superficie

Antes de empezar a colocar los azulejos, hay un paso fundamental para conseguir que el resultado sea resistente: preparar correctamente la superficie. Para ello se utiliza un puente de unión, un producto pensado para favorecer la adherencia entre materiales y facilitar que el nuevo revestimiento quede correctamente fijado.

Este paso puede parecer secundario, pero es precisamente uno de los que marcan la diferencia entre un trabajo que se mantiene en buenas condiciones durante años y otro en el que las piezas pueden terminar despegándose. Una vez preparada la superficie, llega el momento de colocar los azulejos.

La instalación se realiza colocando silicona por hileras y fijando posteriormente las piezas. De esta manera se va cubriendo progresivamente la superficie del mueble hasta conseguir el nuevo acabado.

El proceso requiere cierta precisión para mantener las piezas alineadas y conseguir que las juntas queden lo más uniformes posible. No se trata simplemente de pegar azulejos: la distribución y el cuidado de cada fila son fundamentales para que el conjunto resulte visualmente limpio.

La lechada da el acabado definitivo

Con los azulejos colocados, toca rellenar las juntas con lechada. En esta transformación se ha escogido un tono que, una vez seco, adquiere un acabado similar al blanco roto.

La elección del color es importante porque puede modificar considerablemente el aspecto final del revestimiento. Una junta muy contrastada hace que cada azulejo destaque más, mientras que un tono próximo al de las piezas genera una imagen más uniforme.

En este caso, se opta por una tonalidad clara que mantiene el resultado luminoso y encaja con el conjunto del baño. La recomendación durante esta fase es trabajar con una mezcla bastante líquida, ya que facilita su aplicación y permite introducirla con mayor facilidad en todos los espacios entre las piezas. "Súper importante es ir secando con una esponja antes de que se seque, porque si no se convierte en un infierno", advierte.

Por eso, mientras se avanza con la lechada, también hay que ir retirando los restos que quedan sobre las piezas con una esponja húmeda. Hacerlo en el momento adecuado facilita enormemente la limpieza posterior y permite conseguir un acabado mucho más cuidado.

De mueble antiguo a pieza protagonista

La transformación demuestra que reutilizar un mueble no significa renunciar a conseguir un resultado actual y decorativo. Con una elección acertada de materiales, un buen acabado y algo de trabajo manual, una pieza que parecía destinada a ser sustituida puede convertirse en un elemento completamente renovado. Y la reacción ante el resultado lo resume perfectamente: "Ha quedado espectacular".


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