
Una rejilla lineal en la impulsión puede marcar la diferencia entre una instalación que se ve y otra que desaparece
Cuando hablamos de instalar aire acondicionado en casa, solemos pensar primero en cuestiones prácticas como de dónde colocar las máquinas, cómo conseguir una buena climatización o qué sistema resulta más eficiente. Sin embargo, hay otro aspecto que cada vez cobra más importancia en los proyectos de interiorismo: cómo integrar el aire acondicionado en la estética de la vivienda sin que sus elementos queden a la vista.
Las habituales rejillas de climatización pueden convertirse en un pequeño quebradero de cabeza cuando se busca un interior cuidado y visualmente limpio. Su presencia puede romper la continuidad de techos y paredes y llamar demasiado la atención en espacios donde cada detalle está pensado para encajar.
El arquitecto Pedro Lirola (@pedrolirola) pone el foco precisamente en este aspecto y propone una alternativa mucho más estética. “Todo el mundo pone aire acondicionado en su casa, pero casi nadie sabe esto”, asegura.
Una alternativa más estética
La solución pasa por recurrir a rejillas lineales de impulsión, un recurso que permite integrar la climatización de una manera más discreta en el espacio. Frente a las rejillas convencionales, este tipo de acabado aporta una imagen más depurada y contemporánea, especialmente en viviendas donde se busca minimizar el impacto visual de las instalaciones.
“Casi siempre ponemos las típicas rejillas que son feísimas”, explica Lirola. “Lo que no se sabe es que quedan mucho más estéticas este tipo de rejillas”.
La clave, por tanto, no está necesariamente en prescindir de las rejillas, sino en elegir un diseño que dialogue mejor con la arquitectura y la decoración de la vivienda. Las rejillas lineales pueden integrarse en determinadas zonas del techo o de otros elementos arquitectónicos, consiguiendo que la instalación pase mucho más desapercibida.
El retorno, mejor oculto
Pero existe otro elemento del sistema de climatización que también puede condicionar el resultado estético: el retorno del aire. En este caso, Lirola plantea una solución especialmente interesante para proyectos de interiorismo en los que se quiere mantener una imagen limpia y ordenada.
“Es tan fácil como colocar esta rejilla lineal en la zona de impulsión y luego poner el retorno en una zona oculta de la casa”, señala el arquitecto.
Una de las posibilidades consiste en aprovechar elementos que ya forman parte de la arquitectura interior para esconder esta parte de la instalación. Así, en lugar de convertir el retorno en un elemento protagonista, puede quedar integrado en una zona que no interfiera visualmente con el resto de la estancia.
El cortinero como escondite
En sus propios proyectos, Pedro Lirola ha recurrido precisamente a un elemento habitual de la decoración: el cortinero. Este recurso permite aprovechar un espacio que ya existe en la vivienda para ocultar el retorno, evitando que la instalación quede expuesta. “Nosotros, por ejemplo, hemos utilizado el cortinero”, cuenta Lirola.
La propuesta resume una tendencia cada vez más presente en la arquitectura residencial, integrar las instalaciones en lugar de simplemente colocarlas. Cuando climatización, iluminación, carpinterías y otros elementos técnicos se planifican desde el principio junto con el proyecto decorativo, es posible conseguir interiores mucho más armónicos.
Fotografía de portada | Vía @pedrolirola
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