Se buscan voluntarios para vivir gratis en una casa con piscina cerca de Alicante, a cambio de mover heno y cuidar de dos caballos

Se buscan voluntarios para vivir gratis en una casa con piscina cerca de Alicante

El alojamiento se ofrece a cambio de colaboración, no como una estancia gratuita sin obligaciones

Cada vez hay más personas que ofrecen alojamiento en sus casas a cambio de trabajo, al menos durante una temporada. Una fórmula que permite cambiar, aunque solo sea por unos días, el ritmo de vida habitual por el de una finca, colaborar en las tareas del campo y experimentar de cerca cómo es el día a día de quienes viven rodeados de naturaleza y animales.

Es el caso de Eva, que ofrece alojamiento en una casa con piscina situada en una ladera entre El Campello, San Juan Playa y Jijona, a unos veinte minutos de Alicante. Y la posibilidad de alojarse allí se ofrece a cambio de colaboración, no como una estancia gratuita sin obligaciones.

La vivienda funciona exclusivamente con energía solar y se ofrece a través de Workaway, una plataforma que pone en contacto a anfitriones que necesitan ayuda con viajeros dispuestos a colaborar a cambio de alojamiento. Eso sí, la estancia tiene condiciones, ya que hay que realizar tareas físicas, disponer de coche propio y pagar una cuota para acceder a la plataforma.

Una casa independiente con piscina y energía solar

Eva, la anfitriona, explica en su perfil que dirige un proyecto de rescate de animales sin ánimo de lucro. En la propiedad viven dos caballos rescatados, Aston IV y Punkie, además de un perro llamado Jack. Parte de las tareas que deben realizar los voluntarios están relacionadas con el mantenimiento de las instalaciones y con los desperfectos ocasionados por las tormentas de los últimos años.

Y respecto a la casa, esta dispone de dormitorio, salón, cocina y baño, además de una piscina de cinco por tres metros. Además, su ubicación permite disfrutar de un entorno tranquilo sin alejarse demasiado de Alicante y de las playas de la zona. Sin embargo, las personas que se quieran alojar allí deben tener coche, ya que la finca está aislada y no cuenta con transporte público.

Mover heno, limpiar y reparar las instalaciones

El alojamiento gratis no se ofrece a cambio de una ayuda puntual. La colaboración implica dedicar las mañanas a distintas tareas físicas, como mover heno, limpiar las zonas utilizadas por los caballos, pintar, reparar vallas y retirar las malas hierbas. También puede ser necesario echar una mano para acondicionar una cocina exterior, y por eso, la propia oferta requiere buena condición física y cierta familiaridad con el trabajo manual. 

A cambio, la estancia permite convivir con los animales y participar en el día a día de la finca. En las reseñas publicadas por anteriores participantes hay experiencias positivas relacionadas con el trato recibido y el aprendizaje sobre el cuidado de los caballos. También se menciona una pequeña cabaña de madera de cinco por cinco metros con vistas al mar, cuyo uso está reservado a determinadas temporadas.

No es completamente gratis: hay que pagar una cuota y llevar comida

Aunque no se paga un alquiler por la vivienda, la experiencia sí supone algunos gastos. Para contactar con Eva es necesario registrarse en Workaway, que cobra una membresía anual. Según las tarifas recogidas en la información publicada el 22 de octubre de 2026, el precio parte de 69 dólares para una persona y de 79 dólares para dos.

A esa cantidad hay que sumar la alimentación. La finca dispone de una nevera con algunos productos básicos y fruta y verdura de temporada, pero la oferta no incluye pensión completa. 

Además, las condiciones de acceso son bastante concretas. La estancia mínima es de una semana y Eva manifiesta su preferencia por parejas o dos amigas; según el anuncio, no acepta a hombres que viajen solos. Quienes procedan de fuera de la Unión Europea deben ocuparse de los trámites de visado que correspondan.

¿Dónde acaba el voluntariado y empieza el trabajo a cambio de alojamiento? La Ley 45/2015 establece que el voluntariado debe realizarse de forma libre y solidaria, sin recibir una contraprestación material, salvo el reembolso de los gastos derivados de la actividad. Además, debe desarrollarse a través de una entidad de voluntariado y contar con un acuerdo de incorporación por escrito y un seguro de accidentes. 

Por eso, que una iniciativa carezca de ánimo de lucro no significa que cumpla automáticamente estos requisitos. Antes de aceptar una propuesta de este tipo, conviene dejar por escrito las tareas que habrá que realizar, las horas de dedicación, los gastos que asumirá cada parte y la cobertura del seguro.

Fotografías | Workaway

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