Esta casa, situada en el desierto de Sonora, está firmada por el estudio Henry Goss Architects
Hay lugares que invitan a bajar el ritmo. Espacios donde el silencio, la luz y el paisaje hacen casi todo el trabajo, dejando que la arquitectura simplemente acompañe. Cuando eso ocurre, la casa deja de ser un refugio cotidiano para convertirse en una experiencia.
En los entornos más extremos, esa relación entre vivienda y naturaleza se vuelve todavía más evidente. El desierto, con su dureza y su belleza cruda, obliga a diseñar buscando el equilibrio entre protección, confort y contemplación.
Un retiro minimalista en pleno desierto de Arizona
La Hunter House se sitúa en el desierto de Sonora, en Estados Unidos. El proyecto, firmado por Henry Goss Architects – Hunter House, fue concebido como un refugio de lujo sobrio capaz de alojar hasta cuatro parejas, con zonas de servicio independientes para garantizar la privacidad total de los huéspedes.
Más que una vivienda convencional, la propuesta busca que los ocupantes se sientan parte del paisaje, apostando por una arquitectura de líneas depuradas y materiales desnudos que refuerzan esa conexión directa con el entorno natural.
Hormigón, vidrio y silencio: la estética del lujo contenido
La casa se define por el uso de hormigón visto, madera y grandes superficies acristaladas, combinados con colores neutros y volúmenes lineales que transmiten una sensación industrial pero sofisticada.
Este lenguaje minimalista no es solo una cuestión estética. También responde a la necesidad de integrarse en el paisaje desértico y de crear espacios serenos donde la luz, las sombras y las vistas abiertas se convierten en los verdaderos protagonistas.
La cuadrícula regular de los dos volúmenes superpuestos impone su ritmo estricto al terreno con una pendiente irregular. El hormigón in situ, visto tanto en el interior como en el exterior, proporciona una sólida estructura de tierra que evoca la sensación de haber sido arrancado de la roca desnuda, a la vez que proporciona la masa térmica esencial necesaria para este clima desértico con fluctuaciones diurnas.
El plano del terreno está literalmente excavado en la roca y, en contraste con el rigor de la geometría del edificio, permite que la topografía natural dicte las terrazas escalonadas más orgánicas que se funden con la naturaleza.
Una piscina de grandes dimensiones que sale desde el interior de la construcción para extenderse entre terrazas y rodeada por jardines rocosos es uno de los atractivos de este hotel fuera de serie. Los ocupantes de esta morada sin duda puede lograr sentirse perfectamente integrados a la naturaleza que los rodea en un ambiente orgánico que se deja sentir en cada esquina.
En Decoesfera | Así fue la reforma de esta casa de Jaén, con una cocina y salón-comedor independientes pero con conexión visual
En Decoesfera | De vivienda poco práctica a hogar funcional: la reforma de este dúplex en Madrid
Ver todos los comentarios en https://decoracion.trendencias.com
VER 0 Comentario