
Hannah Bird y su marido Charlie han levantado su propia vivienda de 140 metros cuadrados en Somerset
Encontrar una vivienda que se ajuste al presupuesto y, al mismo tiempo, responda a las necesidades de una familia se ha convertido en un auténtico desafío. Los precios elevados, las reformas interminables y los gastos que aparecen durante las obras hacen que cada vez más personas se planteen alternativas para acceder a una casa propia.
Hannah Bird, de 29 años, y su marido Charlie decidieron buscar una solución diferente: en lugar de comprar una vivienda antigua para reformarla o pagar el elevado precio de una casa nueva, se embarcaron en la aventura de construir la suya desde cero.
Su historia transcurre en Burnham-on-Sea, una localidad costera del condado inglés de Somerset, al suroeste de Inglaterra. Allí, la pareja ha dedicado dos años a dar forma a una vivienda de aproximadamente 140 metros cuadrados que pronto se convertirá en su hogar.
La particularidad del proyecto no reside únicamente en haber asumido buena parte de los trabajos por su cuenta, sino en el sistema de construcción que eligieron: bloques de poliestireno. "Es como jugar con bloques de LEGO. Prácticamente cualquiera puede hacerlo", explica Hannah al medio británico Metro.
Una alternativa a los elevados precios de la vivienda
Antes de imaginar su casa ideal, Hannah y Charlie (@thattravelcouple) tuvieron que enfrentarse a una realidad que conocen bien quienes buscan una vivienda en el mercado inmobiliario: las opciones disponibles no siempre encajan con el presupuesto. Fue entonces cuando Hannah, que trabaja como bloguera de viajes, descubrió en una feria un método constructivo que despertó su curiosidad.
El sistema prometía simplificar el montaje de las paredes y ofrecía la posibilidad de participar directamente en una parte importante de la obra. Para una pareja dispuesta a trabajar duro con tal de conseguir una casa propia, aquella idea supuso un punto de inflexión.
En lugar de destinar sus ahorros a una vivienda que quizá necesitaría numerosas mejoras, decidieron invertir en un terreno y comenzar su propio proyecto. La iniciativa implicaba asumir nuevas responsabilidades, aprender técnicas desconocidas y dedicar buena parte de su tiempo a la construcción, pero también les ofrecía la oportunidad de controlar el proceso desde el principio.
¿En qué consiste el sistema de construcción con bloques de poliestireno?
El método que eligieron Hannah y Charlie se conoce como ICF, siglas de Insulated Concrete Forms, una técnica que utiliza encofrados aislantes para construir paredes de hormigón. En lugar de levantar los muros únicamente con ladrillos o bloques convencionales, se ensamblan piezas de poliestireno expandido que actúan como encofrado y permanecen en la estructura para proporcionar aislamiento térmico.
El procedimiento consiste en encajar los bloques hasta formar los muros previstos en el proyecto. A continuación, se colocan las armaduras y se rellenan los huecos interiores con hormigón, siguiendo las especificaciones técnicas y estructurales correspondientes. Una vez fraguado, el hormigón aporta resistencia a la pared, mientras que el poliestireno contribuye a reducir las pérdidas de calor.
Esta combinación permite integrar en un mismo sistema dos elementos fundamentales de la construcción: la estructura resistente y el aislamiento. Además, el montaje modular puede agilizar determinadas fases de la obra, ya que las piezas se colocan de forma ordenada y repetitiva.
No obstante, aunque el sistema pueda parecer sencillo a primera vista, construir una vivienda requiere mucho más que encajar bloques. Los cimientos, las instalaciones, la estructura, la cubierta, la impermeabilización y los acabados deben ejecutarse correctamente, con la supervisión técnica necesaria y cumpliendo la normativa aplicable.
"Al principio, todo parecía demasiado fácil", recordó Hannah. La sencillez aparente del montaje les hizo preguntarse si estaban siguiendo los pasos adecuados. Para ganar confianza, recurrieron a tutoriales y vídeos publicados en redes sociales, además de contactar con la empresa fabricante, a la que enviaron sus planos para recibir orientación sobre la colocación de los bloques.
De un terreno vacío a una casa de 140 metros cuadrados
La aventura comenzó en junio de 2022, cuando la pareja adquirió una parcela de algo más de 1.000 metros cuadrados por unos 83.000 euros. Antes de empezar a levantar las paredes, tuvieron que preparar el terreno y resolver cuestiones imprescindibles para que la futura vivienda pudiera construirse con garantías.
La limpieza de la parcela, la instalación de una valla y la preparación del acceso fueron algunas de las primeras tareas. También fue necesario realizar excavaciones para llevar los suministros de agua y electricidad, además de ejecutar los trabajos previos a la construcción propiamente dicha.
Después llegó el momento de levantar los muros, una de las fases en las que más llamó la atención la rapidez del sistema de bloques. La posibilidad de colocar las piezas de forma modular les permitió avanzar a un ritmo que no esperaban, especialmente al comparar su experiencia con los plazos habituales de determinados trabajos de albañilería. "Lo que a un albañil le llevaba una semana, nosotros dos conseguíamos hacerlo en una hora", contó Hannah.
La comparación refleja el entusiasmo de la pareja ante los avances de su obra, aunque los tiempos de ejecución pueden variar considerablemente según la tarea, la experiencia de quienes la realizan y las características del proyecto. En cualquier caso, el montaje de los bloques se convirtió en una de las partes más satisfactorias de una construcción que exigía esfuerzo, coordinación y capacidad para resolver imprevistos.
Según sus propios cálculos, Hannah y Charlie han realizado aproximadamente el 80 % de los trabajos por su cuenta. Una implicación que les ha permitido participar activamente en la transformación de la parcela y conocer de primera mano cada etapa de la construcción de su futuro hogar.
Una inversión de 225.000 euros
El coste total de una vivienda no depende únicamente de los materiales utilizados para levantar las paredes. La preparación del terreno, los cimientos, las instalaciones, la cubierta, las ventanas, los revestimientos y los acabados también forman parte de la inversión. A ello se suman los posibles honorarios técnicos, las licencias y otros gastos asociados a la construcción.
En el caso de Hannah y Charlie, el presupuesto global del proyecto ronda los 225.000 euros. Una cifra que les ha permitido materializar una casa de unos 140 metros cuadrados, en una parcela amplia y con espacios pensados para responder a sus necesidades.
Imágenes | Vía @thattravelcouple
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