Virgilio, el joven que vive en plena montaña asturiana restaurando una cabaña abandonada con más de dos siglos de antigüedad: "Cuando la compré, pasé un detector de metales y encontré un maravedí de 1740"

cabaña en el monte

Una reforma que requiere paciencia, aprendizaje y, sobre todo, la voluntad de continuar cuando el proyecto deja de parecer sencillo

Hay casas que se compran y otras que, de alguna manera, terminan comprando parte de la vida de quienes las habitan. La historia de Virgilio pertenece a esta segunda categoría. En plena montaña asturiana, lejos del ruido y de los grandes núcleos urbanos, este joven se ha embarcado en la restauración de una antigua cabaña que llevaba décadas abandonada y que podría tener cerca de tres siglos de antigüedad.

El proyecto comenzó casi por casualidad. Virgilio vivía en Oviedo, en un pequeño apartamento de una habitación, cuando el confinamiento de 2020 hizo que pasara mucho más tiempo en el pueblo donde sus abuelos tienen una casa. Fue entonces cuando descubrió que aquella vieja cabaña estaba en venta y la compró.

Y lo que inicialmente parecía la oportunidad de hacerse con un pequeño refugio en la montaña terminó convirtiéndose en un proyecto mucho más exigente de lo que había imaginado. "Yo no había hecho ni una mezcla de cemento en mi vida cuando compré esto. No había hecho nada" , explica Virgilio en una entrevista publicada en el canal de YouTube hilux_aventura

Un tesoro escondido bajo el suelo

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Una de las historias más sorprendentes que guarda la cabaña apareció precisamente cuando Virgilio decidió investigar qué podía esconder aquel lugar. Nada más adquirirla, pasó un detector de metales por la propiedad. El resultado fue inesperado: encontró una antigua moneda enterrada entre los restos del suelo original. "Cuando la compré, pasé un detector de metales y encontré un maravedí de 1740, metido entre el suelo original. Tendrá casi 300 años esta vivienda", cuenta.

El hallazgo aporta todavía más misterio a una construcción que ya de por sí conserva las huellas de otra época. La cabaña no es simplemente una edificación antigua, es parte de un paisaje rural que ha ido perdiendo habitantes con el paso de las décadas.

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Muy cerca de ella todavía pueden encontrarse construcciones abandonadas, caminos prácticamente olvidados y pueblos en los que la vegetación comienza a recuperar el terreno que durante generaciones ocuparon sus habitantes.

De una ruina a un hogar

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El estado inicial de la cabaña estaba muy lejos de la idea convencional de una segunda residencia en el campo. Virgilio compró una construcción abandonada y tuvo que enfrentarse a un proceso de recuperación para el que no tenía experiencia previa. Precisamente ahí reside buena parte del atractivo de su historia: aprender sobre la marcha y avanzar poco a poco, convirtiendo una ruina en una vivienda.

"Mola ver cómo vas avanzando, ir viendo cómo conviertes esto que era una ruina en algo que va cogiendo forma", explica. La carretera llega prácticamente hasta la propia construcción, algo que facilita una de las partes más complicadas de cualquier rehabilitación en un entorno de montaña: transportar materiales y herramientas.

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Pero eso no significa que el camino haya sido sencillo. Actualmente, el proyecto se encuentra temporalmente parado después de que Virgilio fuera operado de una mano. Una pausa obligada para alguien acostumbrado a trabajar personalmente en la transformación de su vivienda.

Una cabaña barata, pero con unos gastos inesperados

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Una de las particularidades de la historia es también el precio por el que Virgilio consiguió hacerse con la propiedad. La compró por apenas 3.000 euros. Sin embargo, los gastos asociados a la operación fueron considerablemente elevados en proporción al precio de compra. "Si pagué por ella 3.000 euros, pagué de notario e impuestos casi 800, una locura", relata.

Una cifra que pone de manifiesto que adquirir una construcción rural por un precio muy bajo no significa necesariamente que el proyecto vaya a resultar económico. A la compra hay que sumar impuestos, trámites, materiales, herramientas y, en este caso, el trabajo necesario para devolver la habitabilidad a una edificación que llevaba años abandonada.

El sueño de vivir desconectado

La idea de Virgilio no consiste únicamente en rehabilitar la cabaña. Su intención es crear una forma de vida diferente. En un entorno en el que cada vez resulta más difícil encontrar lugares completamente aislados de las infraestructuras modernas, él quiere que su futura vivienda sea lo más independiente posible. "La idea es ser lo más independiente, no depender de nada: ni conectar a la red eléctrica, ni gas, ni nada", explica.

Es una filosofía que encaja con una tendencia creciente hacia viviendas más autosuficientes y formas de habitar alejadas de los modelos tradicionales. En su caso, además, no se trata de construir una vivienda nueva desde cero, sino de recuperar una construcción que ya existe y adaptarla a las necesidades actuales.

Mantener la esencia de la construcción original

Al principio, Virgilio tenía claro que quería intervenir lo mínimo posible. Su intención era conservar la cabaña tal y como la había encontrado, respetando su aspecto original y manteniendo las huellas de su pasado. Sin embargo, el propio proceso de rehabilitación le ha hecho replantearse el proyecto. "Yo al principio lo que quería era dejar la cabaña lo más original posible, pero una vez me puse, quiero subir piso y hacerla lo más habitable posible", cuenta.

No se trata únicamente de mantener unas paredes antiguas. Hay que pensar en distribución, aislamiento, instalaciones, comodidad y en todas las necesidades que implica vivir allí. Y Virgilio ha decidido asumir ese reto. Restaurar una construcción de casi tres siglos de antigüedad no es un proyecto con fecha de entrega. 

Los permisos, las dificultades administrativas, el trabajo físico y los imprevistos han ido haciendo que el proceso avance más lentamente de lo esperado. Incluso las grandes transformaciones que están teniendo lugar en estas montañas contrastan con las dificultades que puede encontrar quien simplemente quiere recuperar una pequeña construcción abandonada. "Esto lo voy a terminar, eso está claro. Si no me lo tiran, lo acabo. Puedo tardar todo lo que tarde, pero esto lo acabo fijo", sentencia. 

Fotografía de portada | hinux_aventura

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