
Propone alternativas naturales para perfumar la casa sin recurrir a ambientadores convencionales
A nadie le gusta que su casa huela mal. Esa es una realidad a la que nos acogemos cada día para utilizar ambientadores, velas perfumadas o cualquier otro spray atomizador de olores. Pero lo cierto es que, aunque evidentemente controlamos el olor, esas fragancias que esparcimos por todo nuestro hogar no son del todo sanas.
La doctora Pilar Muñoz-Calero (@dra.pilarmunozcalero) invita a replantearse esta costumbre y advierte de los posibles riesgos que pueden acompañar al uso de determinados productos aromáticos en espacios cerrados.
"Es realmente muy poco recomendable, por no decir nada, que se utilicen en las viviendas ambientadores, velas perfumadas o incienso", señala la doctora. Una advertencia que pone sobre la mesa una cuestión cada vez más relevante en el ámbito doméstico: la calidad del aire que respiramos dentro de casa.
El aroma también influye en la calidad del aire
Los ambientadores suelen comercializarse como una solución sencilla para neutralizar olores y aportar una fragancia agradable a cualquier estancia. Las velas aromáticas, por su parte, añaden un componente decorativo y una iluminación cálida que invita a la relajación. El incienso completa esta lista de productos asociados al bienestar, los rituales cotidianos y la creación de ambientes sensoriales.
No obstante, que un producto huela bien no significa necesariamente que sea inocuo para el aire interior. Algunos ambientadores liberan compuestos orgánicos volátiles, mientras que las velas encendidas y el incienso generan emisiones derivadas de la combustión. La cantidad y la naturaleza de estas sustancias dependen de la composición del producto, de la forma en que se utiliza y de las condiciones de ventilación de la vivienda.
Por este motivo, Muñoz-Calero recomienda prestar atención a los productos que introducimos en nuestros hogares. "Todos estos ambientadores, cosas perfumadas e incluso incienso" merecen, en su opinión, una reflexión antes de incorporarlos a la rutina doméstica.
La cuestión no consiste únicamente en evitar los olores desagradables, sino en comprender que el aire de una vivienda forma parte de su confort. Una casa saludable no es solo aquella que resulta visualmente atractiva o transmite una sensación inmediata de limpieza, sino también aquella en la que se cuida la calidad del ambiente interior.
Velas aromáticas
Las velas perfumadas ocupan un lugar destacado en el universo de la decoración. Sobre una mesa de centro, en el cuarto de baño o junto a la bañera, se utilizan para aportar calidez, crear una iluminación tenue y completar la estética de una estancia. Su atractivo es indiscutible, pero conviene recordar que, cuando están encendidas, no son únicamente un objeto decorativo: también constituyen una fuente de combustión.
La doctora alude a un estudio del Comité Científico de Combustión de Ciudad Real que, según explica, habría comparado la contaminación producida por las velas aromáticas en el interior de las viviendas. "Una vela aromática podía eliminar en una vivienda más cantidad de oxígeno de nitrógeno que lo que la Organización Mundial de la Salud recomienda", dice.
Incienso y ambientadores
El incienso se relaciona tradicionalmente con la relajación, la meditación y la creación de ambientes íntimos. Su humo, sin embargo, es precisamente uno de los aspectos que aconsejan moderar su uso en espacios interiores. Al arder, puede liberar partículas finas y otras sustancias que deterioran la calidad del aire, especialmente si se utiliza con frecuencia en habitaciones pequeñas o mal ventiladas.
En su intervención, Muñoz-Calero también cuestiona la composición de estos productos. "Para que el incienso pueda irse consumiendo le meten fósforo y realmente es muy tóxico", dice. Algo parecido sucede con los ambientadores, los formatos en aerosol, los difusores eléctricos, los mikados y otros sistemas de perfumado.
Membrillos, limones y clavo
Frente a los ambientadores convencionales, la doctora propone recuperar soluciones sencillas inspiradas en los aromas de la naturaleza. "Yo recomiendo que utilicéis un bol con membrillos, con limones si le ponéis unos clavos de cocinar", explica.
No solo aportan color y textura, sino que también desprenden aromas suaves, especialmente cuando los frutos están frescos y las especias se encuentran cerca. El limón, con su nota cítrica, transmite una sensación de frescura; el clavo, por su parte, aporta un matiz cálido y especiado. El membrillo, con su aspecto rústico y su perfume característico, es una alternativa especialmente atractiva durante los meses de otoño.
Fotografía de portada | Vía @dra.munozcalero
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