Jane Davidson, enfermera veterinaria, sobre lo que tarda un gato en olvidarnos: "Su recuerdo no se basa solo en el apego emocional, sino también en la sensación de seguridad física"

¿Los gatos se olvidan de sus dueños?

La memoria de los gatos está muy ligada a estímulos sensoriales y a hábitos que se repiten, como olores familiares, sonidos concretos, espacios o rutinas diarias

En el imaginario colectivo, y alimentada por la creencia de que los gatos son animales distantes e independientes, está muy extendida la idea de que apenas recuerdan a las personas con las que conviven cuando estas se ausentan durante un tiempo. Esa percepción nace de una escena habitual en muchos hogares. Mientras los perros se vuelven locos de alegría cuando sus dueños vuelven a casa,  muchos gatos apenas reaccionan cuando su humano vuelve de vacaciones o después de una larga jornada de trabajo, lo que lleva a pensar, erróneamente, que su vínculo es menos fuerte o que simplemente no les han echado de menos.

La ciencia y la práctica veterinaria dan una respuesta bastante clara a esto, y no es la que la creencia popular quiere hacernos creer. La memoria de los felinos es más sólida de lo que se piensa, según indican tanto veterinarios como diversas investigaciones científicas, sobre todo cuando hay una relación estable y un entorno compartido de por medio.

Una memoria construida a base de olores, sonidos y rutinas

Lo que hace que un gato recuerde no funciona igual que en las personas. Su memoria está muy ligada a estímulos sensoriales y a hábitos que se repiten: olores familiares, sonidos concretos, espacios, rutinas diarias. Por eso una ausencia de unos días, o incluso de varios meses, no suele borrar del todo la huella de la familia con la que convive.

Jane Davidson, enfermera veterinaria en el Reino Unido, ha abordado esta cuestión en una entrevista con Newsweek. "Los gatos son únicos. Algunas de sus capacidades de memoria se asemejan a las de los perros, pero con diferencias importantes", explica. Para la experta, el recuerdo felino está profundamente vinculado al entorno físico y a la estabilidad que ese entorno les da, más que a una simple asociación emocional con una cara.

Lo que dice la investigación científica

Estas afirmaciones no se quedan solo en la experiencia clínica de Davidson. Un estudio del Center on Autobiographical Memory Research de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, analizó las respuestas de 375 propietarios de perros y gatos y llegó a una conclusión llamativa: el 80% de ellos considera que su mascota es capaz de recordar eventos concretos, no solo información genérica. Esos recuerdos, según la investigación, pueden activarse a través de estímulos conocidos, como un olor o un lugar determinado, de una forma que recuerda bastante a cómo funciona la memoria humana.

Davidson comparte esta visión y va un paso más allá al asegurar que los gatos no llegan a olvidar a quienes los han cuidado antes. "Desde mi experiencia, no estoy segura de que los gatos 'olviden' a sus dueños. Su experiencia multifacética de la vida familiar no solo incluye las relaciones emocionales que los humanos consideramos más importantes", afirma.

Por qué el entorno pesa tanto como el afecto

Según la experta, el recuerdo de un gato también se apoya en algo más terrenal: "la sensación de seguridad física: un lugar donde dormir, comer y jugar. El humano forma parte de ese marco protector", apunta. Es decir, no recuerdan solo a la persona, recuerdan todo lo que esa persona representaba dentro de su rutina diaria.

Por eso, aunque un gato pueda mostrar cambios de comportamiento durante una separación, eso no significa que haya olvidado a nadie. Se trata, más bien, de una respuesta a la ausencia, no a la pérdida del recuerdo.

Las señales que delatan que un gato echa de menos a alguien

Durante una separación, las reacciones más habituales suelen ser cambios temporales en la rutina: el animal come menos, tiene menos ganas de jugar, o busca objetos que huelen a su dueño. En los gatos más sensibles pueden aparecer gestos más intensos, como maullidos frecuentes, marcaje con orina o arañazos excesivos en muebles que antes no tocaban. Algunos incluso se esconden más de lo normal, duermen en exceso, o al contrario, demandan mucho más contacto del habitual.

En definitiva, los gatos no solo recuerdan. Asocian esos recuerdos al afecto y a la seguridad que les proporcionaban sus dueños, algo que explica por qué un reencuentro, incluso después de mucho tiempo separados, puede resultar tan significativo para ellos como lo es para la persona que vuelve a casa.

Fotografías | freestockcenter, Freepik

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