
Las toallas, tal y como sucede con el resto de textiles de baño, se desgastan conforme pasa el tiempo. Con los lavados van perdiendo color, suavidad y cuerpo, y llega un momento en el que dejan de resultar agradables, por muy buenas que fueran al principio.
Por suerte, hay trucos para alargarles la vida y mantenerlas en perfecto estado. Para conocerlas, hemos hablado con los especialistas textiles de La Mallorquina, que nos han explicado qué rutinas y cuidados ayudan a que las toallas se mantengan como nuevas durante más tiempo.
Antes de nada: hay que ser conscientes de las toallas que compramos
Para que las toallas cumplan nuestras expectativas, tienen que ser suaves y absorbentes. Y eso se consigue con un alto nivel de calidad que tiene que ver con el gramaje (cantidad de hilos), y la composición. O lo que es lo mismo, el material.
En este sentido, las toallas 100% algodón son las más resistentes. Son más gruesas, esponjosas, y además de tener una gran capacidad de absorción, son más agradables al tacto. En lo que respecta al gramaje, las toallas debería tener un peso mínimo de 500 gr/m2.
¿Qué hacer para que las toallas duren bonitas y funcionales durante más tiempo?
Si quieres que las toallas mantengan su suavidad deberías tener en cuenta algunos cuidados básicos:
Para empezar, hay que lavar las toallas en la lavadora antes de utilizarlas, con un programa corto, con poco detergente y, sobre todo, sin suavizantes.
En los posteriores lavados, hay que utilizar programas adecuados que no dañen las toallas, con detergentes suaves y temperaturas no muy altas. De este modo, las fibras se conservarán correctamente y evitaremos que se estropeen.
Tal como afirman los expertos en toallas de La Mallorquina, podemos sustituir el suavizante por una medida de “tapón” de vinagre blanco para acabar con ese incómodo olor a humedad. Hay que echarlo "junto al detergente habitual" por un motivo claro : "el vinagre actúa como desinfectante natural, elimina las bacterias y los hongos, principales causantes del mal olor". Además, el vinagre también nos será útil para eliminar las pelusas de las toallas nuevas.
Otra opción sería añadir ½ taza de bicarbonato sódico pero ojo, es importante que en una misma lavada no mezclemos el vinagre y el bicarbonato, siempre en ciclos distintos.
En lo que respecta a cuándo lavarlas, es recomendable lavarlas una vez por semana, y sobre todo, hay que evitar que acumulen humedad: siempre dejarlas tendidas, si es posible que no les toque el sol directamente, ya que si no tienden a acartonarse.
Por último llega el turno del secado. El uso de la secadora no es ningún problema, ya que la secadora suele dejar las toallas muy esponjosas. Es importante utilizar el programa adecuado para que queden totalmente secas si no queremos plancharlas o un programa para plancha que las deja con una ligerísima humedad que facilita el planchado.
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