
La mejor estrategia es combinar el truco de las creadoras de contenido con una limpieza previa y un secado final
Tener ventanas correderas en casa, es muy cómodo a la hora de abrirlas. Sobre todo, si eres de los que les gusta aprovechar al máximo cualquier rincón del hogar. Las ventanas correderas evitan tener que retirar objetos que están al lado o enfrente del marco cuando las abrimos e incluso amplían capacidad a la hora de decorar.
Sin embargo, el problema llega cuando las tenemos que limpiar. En primer lugar, para eliminar la suciedad del exterior, tenemos que retirar el cristal. Y además, los rieles siempre se quedan repletos de pelusas, mugre y suciedad impregnada que solo con un cepillo de cerdas lo podemos quitar. Al menos hasta el momento de conocer este trucazo con papel higiénico.
Rocío Butrón (@rbr_decohome), y Ceci (@ceci_encasa), coinciden en la importancia de facilitar la limpieza de esta zona sin recurrir a un frotado constante. Aunque cada una plantea su propia versión, ambas parten de una misma idea: ablandar primero la suciedad para retirarla después con mayor facilidad.
Papel higiénico y vinagre de limpieza
La primera propuesta llega de la mano de Rocío Butrón, que comparte en su perfil un método pensado para quienes buscan mantener las ventanas limpias sin invertir demasiado tiempo en una de las zonas más olvidadas de la casa. "Trucazo para tener los rieles de la ventana limpios en dos minutos", anuncia la creadora al presentar su método.
El procedimiento es sencillo, basta con colocar una doble capa de papel higiénico sobre el riel y añadir vinagre de limpieza hasta que quede bien empapado. A continuación, la experta propone cerrar una de las hojas de la ventana para que el movimiento ayude a que el papel entre en contacto con la suciedad acumulada.
La clave está en no precipitarse. En lugar de intentar eliminar toda la suciedad frotando desde el primer momento, el papel húmedo permanece en contacto con la superficie durante el proceso. De esta forma, el limpiador puede ayudar a desprender determinados residuos y el papel recoge parte de la suciedad que se va soltando.
Eso sí, conviene adaptar el procedimiento al tipo de ventana y comprobar que el papel no impide el movimiento normal de las hojas. También es importante retirarlo antes de volver a abrir o cerrar la ventana por completo, para evitar que se rompa y deje restos en el interior del carril.
Dejar actuar el limpiador durante cinco minutos
Ceci, comparte una alternativa muy similar, aunque introduce una indicación concreta sobre el tiempo de espera y permite utilizar distintos productos. "Si como yo odias limpiar el riel de las ventanas, mira este trucazo", explica al presentar su propuesta. En este caso, recomienda utilizar papel de cocina o papel higiénico y rociarlo con el limpiador habitual.
Su consejo es dejar actuar el producto durante cinco minutos antes de deslizar la ventana. "Deja actuar durante cinco minutos, desliza la ventana y mira toda la suciedad que salió sin frotar nada", asegura en su demostración.
La idea vuelve a ser aprovechar el contacto prolongado entre el papel húmedo y la suciedad para facilitar la limpieza. Mientras el producto actúa, parte de los residuos puede ablandarse y desprenderse de las superficies, de modo que resulte más sencillo retirarlos después.
La principal diferencia respecto al método de Rocío Butrón está en la elección del limpiador. Ceci no limita su propuesta al vinagre de limpieza, sino que plantea utilizar el producto más adecuado para cada hogar. En cualquier caso, lo recomendable es comprobar previamente que el limpiador sea compatible con los materiales del riel y seguir las indicaciones de su etiqueta.
Fotografía de portada | Foto de Clay Banks en Unsplash
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