Eva Ruíz, experta en limpieza: "Para evitar suelos pegajosos, usa menos jabón del que crees necesario"

LIMPIAR SUELO

Y es que un suelo realmente limpio no debería quedar cubierto por una base de producto

Fregar el suelo parece una de esas tareas domésticas que no tienen demasiado misterio. Agua, producto de limpieza y fregona. Sin embargo, un exceso de jabón, una cantidad de agua inadecuada o utilizar un producto que no corresponde al tipo de superficie puede conseguir justo el efecto contrario al que buscamos: suelos apagados, con marcas, cercos o incluso una desagradable sensación pegajosa bajo los pies.

Eva La Ordenada (@evalaordenada), creadora de contenido especializada en limpieza y organización del hogar, recuerda que no todos los suelos se limpian de la misma manera. La clave está en adaptar tanto el producto como la cantidad de agua y el método de fregado al material.

Y hay un error especialmente frecuente que puede explicar por qué el suelo queda pegajoso después de limpiarlo: utilizar demasiado jabón. “Para evitar suelos pegajosos, usa menos jabón del que crees necesario”, aconseja la experta.

El exceso de producto puede dejar el suelo peor que antes

Cuando el suelo no termina de quedar limpio y, al caminar sobre él, parece que los pies se quedan ligeramente adheridos, la reacción más habitual es añadir todavía más producto en el siguiente fregado. Sin embargo, puede ser precisamente el jabón acumulado el responsable.

La solución, por tanto, no siempre consiste en añadir más producto, sino en utilizar la cantidad justa. Si después de fregar la superficie continúa opaca, puede ser una señal de que se están acumulando residuos de limpiador.

Otro gesto sencillo que puede marcar una diferencia considerable es cambiar el agua cuando esté sucia. Volver a pasar la fregona con agua cargada de polvo y suciedad significa redistribuir parte de esa suciedad por el suelo. Renovar el agua a mitad del proceso puede mejorar notablemente el resultado final.

Cada suelo necesita sus propios cuidados

Uno de los principales consejos de Eva La Ordenada es no tratar todas las superficies de la vivienda como si fueran iguales. La madera, el mármol, el gres o el microcemento tienen características diferentes y, por tanto, requieren métodos de limpieza específicos.

  • Parquet y madera. Los suelos de madera son especialmente sensibles a la humedad. Por eso, a la hora de limpiarlos conviene evitar empapar la superficie y optar por una mopa o fregona bien escurrida. Los productos neutros son una opción más adecuada para el mantenimiento habitual, ya que los limpiadores demasiado agresivos pueden deteriorar el acabado de la madera con el paso del tiempo.
  • Mármol. Para este tipo de suelo, lo recomendable es recurrir a productos formulados específicamente para piedra y evitar experimentos con ingredientes demasiado agresivos.
  • Gres porcelánico. En el caso del gres porcelánico, la limpieza cotidiana puede ser mucho más sencilla de lo que parece. Agua caliente y unas gotas de jabón neutro pueden ser suficientes para mantenerlo limpio sin necesidad de saturar la superficie de producto.
  • Suelo laminado. Una mopa ligeramente húmeda resulta preferible a una fregona empapada. Además, el agua excesivamente caliente puede no ser adecuada para algunos suelos laminados, por lo que es mejor evitar temperaturas demasiado elevadas salvo que el fabricante indique lo contrario.
  • Terrazo. Para el terrazo, el mantenimiento habitual puede hacerse con agua y detergente neutro. Cuando aparecen manchas suaves o se quiere recuperar algo de luminosidad, el bicarbonato puede utilizarse como apoyo en la limpieza. En cualquier caso, conviene evitar frotar con demasiada intensidad para no deteriorar la superficie.
  • Baldosa mate. Secar correctamente la superficie también forma parte de la limpieza. Una vez terminado el fregado, eliminar la humedad sobrante ayuda a conseguir un acabado más uniforme.
  • Vinílico y microcemento. Los suelos vinílicos agradecen una limpieza suave. Los productos abrasivos y los estropajos demasiado duros pueden dañar su acabado, por lo que es preferible recurrir a métodos menos agresivos.
  • Piedra natural. La piedra natural es otro material que requiere atención. Dependiendo del tipo de piedra, determinados productos pueden provocar manchas, alteraciones del color o deterioro de la superficie.

Imagen de portada | Vía @evalaordenada  

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