Una reforma sin obras de una terraza que invita a quedarse
En muchas viviendas urbanas, la terraza es ese espacio olvidado que acumula trastos, suciedad y desgaste. Un lugar que, pese a su potencial, rara vez se aprovecha. Así era la terraza de esta vivienda, un rincón envejecido, con mobiliario deteriorado, paredes deslucidas y una atmósfera que invitaba más a cerrar la puerta que a disfrutar del exterior. Hasta que un día, su propietaria decidió que merecía algo mejor.
Lo sorprendente es que la transformación no requirió obras, reformas complejas ni grandes inversiones. Solo visión, orden y una estrategia decorativa inteligente. El resultado es un oasis doméstico que hoy se ha convertido en el espacio favorito de la casa.
Un antes sin armonía ni intención
El punto de partida era claro: césped artificial envejecido, muebles desparejados y una sensación general de abandono. La mesa, de aspecto pesado y deteriorado, convivía con sillas de plástico sin personalidad. Las paredes, con manchas visibles, y los elementos improvisados como tendederos o macetas sin orden, que terminaban de construir una escena poco acogedora.
La clave para esta transformación ha apostado por una tendencia en auge: las reformas sin obra. Es decir, intervenir sin modificar la estructura, pero cambiando por completo la percepción del espacio a través de materiales, distribución y estilo.
El primer gesto ha sido renovar el suelo con un césped artificial de aspecto más natural, uniforme y cuidado. Este simple cambio actúa como base estética, aportando frescura y orden visual.
Rollo césped artificial Laredo 1x2m 33 mm de altura de fibras y 27300 puntadas m²
Uno de los grandes aciertos ha sido la incorporación de madera en distintos elementos. La nueva mesa, de líneas rectas y acabado cálido, introduce una estética mucho más contemporánea y acogedora. Las sillas, a juego, refuerzan esa sensación de conjunto pensado y coherente.
Además, se han añadido paneles de lamas de madera en vertical, que cumplen una doble función: aportan privacidad y elevan el diseño. Este tipo de solución, muy utilizada en interiorismo actual, permite transformar paredes anodinas en superficies con ritmo y textura.
Un rincón que invita a quedarse
La zona de la barbacoa es otro de los puntos clave del cambio. Integrada entre módulos blancos de obra (o con acabado tipo obra), genera una sensación de cocina exterior ordenada y funcional. Los espacios de almacenamiento abiertos, con cestas y leña visible, aportan un aire decorativo cuidado sin perder practicidad. Este tipo de distribución convierte la terraza en un espacio social, pensado no solo para estar, sino para vivirlo.
Las plantas dejan de ser un elemento residual para convertirse en protagonistas. Jardineras de madera bien integradas, trepadoras y composiciones más cuidadas aportan vida y frescura. La vegetación, además de decorar, suaviza materiales y conecta el espacio con una estética más natural.
Hoy, esta terraza es un espacio lleno de vida. Un rincón donde desayunar al sol, leer un libro, compartir una cena o simplemente respirar aire fresco. La propietaria lo resume con una frase que lo dice todo: “mejor que en mis sueños”.
Fotografía de portada | Vía @white.and.wood
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