El patrón en zigzag regresa en versión laminada, resistente al agua y con acabados que imitan la madera natural con gran realismo
Durante años, la tarima flotante en lamas rectas ha sido la solución casi automática en reformas y pisos de obra nueva. Práctica, rápida de instalar y visualmente neutra, se convirtió en un estándar doméstico. Pero 2026 parece decidido a recuperar una estética con más carácter: el suelo en espiga.
Ese dibujo en zigzag, tan ligado a casas de los años 80, y antes a pisos señoriales y apartamentos clásicos, regresa con fuerza, ahora en versión laminada y con acabados mucho más realistas. La novedad no está tanto en el patrón como en el material: los nuevos laminados imitan la madera con una fidelidad sorprendente y suman resistencia al agua, golpes y arañazos.
Efecto óptico
La clave visual está en el efecto óptico. La colocación en forma de “V” o espiga genera dinamismo y aporta una sensación de movimiento que la lama recta no consigue. En espacios pequeños, además, ayuda a alargar visualmente la estancia y da una percepción de mayor amplitud.
Es precisamente ese punto el que está haciendo que muchos interioristas vuelvan a mirarlo con interés. Frente a la uniformidad de los suelos continuos, la espiga introduce textura y ritmo sin necesidad de recargar el resto de la decoración.
Otra ventaja es que ya no exige la inversión de una madera maciza. Los nuevos modelos laminados permiten conseguir ese mismo efecto con un coste mucho más asumible y una instalación más sencilla, muchas veces mediante sistema clic.
Altas resistencias
A nivel práctico, los expertos suelen recomendar resistencias AC3 o AC4 para vivienda habitual, especialmente en salones, pasillos o casas con niños y mascotas. También importa el grosor: las lamas de 10 a 12 milímetros ofrecen una pisada más sólida y mejor aislamiento acústico.
Los tonos claros siguen siendo los favoritos para pisos pequeños o con poca luz, ya que amplían visualmente el espacio, mientras que los acabados más oscuros aportan una elegancia más clásica y envolvente.
Este regreso conecta con una tendencia más amplia en interiorismo: recuperar códigos visuales del pasado de corte ochentero, setentero o incluso clásico, y reinterpretarlos con materiales contemporáneos.
Más que sustituir a la tarima flotante, la espiga viene a ofrecer algo que muchas casas nuevas habían perdido: personalidad desde el propio suelo.
Hay tendencias que entran por el mueble. Esta empieza directamente bajo los pies.
Fotos | En Pexels: Jesus R Gen
En Decoesfera | El truco de Leroy Merlin para renovar la cocina sin obras y de forma económica
Ver todos los comentarios en https://decoracion.trendencias.com
VER 0 Comentario