
El lila se aleja de la paleta otoñal más habitual, pero gana presencia en decoración. Estas plantas permiten explorar su familia de colores, desde el violeta suave hasta el púrpura casi negro
Nadie negará que el color del otoño es el naranja. Este suele entrar en casa vestido de marrón y ocre, pero esta temporada hay otro invitado. El lila, poco asociado a los colores otoñales, está en auge en decoració con cierto regreso de este tono a los hogares.
Las plantas permiten acercarse a esa familia cromática sin cambiar el sofá, aunque sus hojas suelen lucir morados bastante más intensos que el lila pastel. Tampoco hace falta esperar a que florezcan para disfrutar de ellas. El atractivo está precisamente en el follaje: hojas violetas, reflejos plateados y reversos púrpuras que rompen con el verde habitual.
Necesidades diversas
Eso sí, compartir color no significa tener los mismos cuidados. Algunas se adaptan bien a una maceta junto a la ventana; otras necesitan una humedad ambiental que no siempre resulta fácil mantener en un salón.
Tradescantia
La tradescantia es una buena candidata para colocar en alto y dejar caer sus tallos por el borde de la maceta. La Tradescantia zebrina combina franjas plateadas con un reverso púrpura, mientras que la Tradescantia pallida destaca por su follaje morado.
La zebrina necesita buena iluminación y un sustrato que drene correctamente. Su porte colgante permite darle protagonismo en una estantería sin ocupar demasiado espacio sobre los muebles.
Cóleo
El cóleo juega con una paleta más variada: según la variedad, sus hojas mezclan morado, fucsia, verde o amarillo. Es una opción para quien disfruta del color incluso antes de escoger el tiesto.
Este se recomienda cultivarlo dentro de casa con luz indirecta abundante, temperaturas cálidas y humedad suficiente. Conviene mantener la tierra húmeda sin encharcarla y comprobar las necesidades de cada variedad antes de situarla al sol.
Gynura aurantiaca
La Gynura aurantiaca, conocida como planta terciopelo, tiene una peculiaridad que merece mirarse de cerca: su efecto violeta procede de los pelos morados que recubren las hojas verdes. Esa textura le da un aspecto suave, casi de tejido, sin necesidad de flores vistosas.
Esta necesita claridad abundante sin sol directo y conviene regarla evitando mojar el follaje. Su origen se encuentra entre Sumatra y Java, una pista de su preferencia por ambientes cálidos.
Colocasia ‘Black Magic’
Para una composición más contundente está la colocasia ‘Black Magic’. Sus hojas grandes, de un púrpura que puede parecer casi negro, tienen una presencia difícil de pasar por alto.
Con esta planta es importante tener presente el espacio disponible y también la necesidad de cuidar el riego: esta es una planta que necesita mucha humedad y no tolera bien la sequía. Su aspecto resulta espectacular, pero no es la elección más práctica para quien se acuerdan de regar cuando la tierra ya está cuarteada.
Begonia rex
La begonia rex ofrece otra manera de incorporar el morado: lo combina, dependiendo del ejemplar, con verdes y tonos plateados en hojas de dibujos muy marcados.
Las begonias cultivadas por su follaje agradecen una atmósfera húmeda, sombra durante el verano y buen drenaje. Se aconseja no mojar las hojas ni la corona y reducir el riego en invierno, dejando secar la superficie del sustrato antes de volver a aportar agua.
Strobilanthes dyeriana
El escudo persa, Strobilanthes dyeriana, destaca por un brillo metálico que hace especialmente llamativas sus hojas violetas con nervaduras verdes. Cuerpomente recomienda luz brillante indirecta, humedad ambiental y riegos que no dejen la maceta encharcada.
Myanmar es su lugar de origen, y se trata de una alternativa para quien busca una planta con presencia cromática propia, aunque exige prestar atención al ambiente y al agua.
Calatheas
En las calatheas, el morado suele reservarse para el envés foliar, de modo que aparece cuando las hojas cambian de posición. Muchas elevan su follaje por la noche, dejando más visible esa cara que durante el día pasa inadvertida.
Estas necesitan un lugar luminoso protegido del sol directo. La humedad ambiental y un sustrato ligeramente húmedo son importantes para su cultivo.
Oxalis triangularis
El Oxalis triangularis, conocido como trébol púrpura, aporta una silueta distinta con sus hojas triangulares, que recuerdan a pequeñas mariposas. Estas se pliegan al anochecer o cuando disminuye la luz, un movimiento que forma parte de su comportamiento habitual.
Para cultivarlo en casa, la publicación aconseja luz indirecta abundante y riego moderado cuando se seque la capa superior de tierra. Su tamaño permite colocarlo cerca de una ventana y observar ese pequeño cambio de postura al caer la tarde.
Foto | En Pexels: Catalogue Paris, Denise Rodrigues dos Leal, fabianoshow4, Karen F, Diana, Masood Aslami, Huy Phan y Ryutaro Tsukata.
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