Cambiar pantalla, actualizar el cableado o aplicar pintura adecuada puede transformar por completo una lámpara
Una lámpara vieja puede parecer destinada a acabar en un trastero, pero muchas veces basta un pequeño cambio para convertirla en una pieza especial. En decoración, renovar en lugar de sustituir es una tendencia consolidada: más sostenible, más económica y, en muchos casos, con resultados sorprendentes.
Por eso cada vez más aficionados al bricolaje recuperan lámparas antiguas aplicando trucos accesibles que recomiendan diseñadores y creadores de contenido.
Paciencia y acierto
La clave está en entender qué parte de la lámpara necesita una actualización: la pantalla, la estructura, el color o incluso el sistema eléctrico. En la mayoría de casos, el arreglo no requiere conocimientos técnicos avanzados, solo elegir los materiales adecuados y trabajar con un poco de paciencia.
Uno de los cambios más sencillos, y con mejor resultado, consiste en renovar la pantalla. Sustituirla por una de lino, algodón o fibras naturales da un aire actual de forma inmediata. Incluso puede hacerse manualmente con cuentas de madera, como esta de @serovahome.us.
Si se prefiere conservar la original, basta con retapizarla con un tejido nuevo usando adhesivo en spray o cinta de doble cara. Este gesto transforma la lámpara sin intervenir en su estructura.
Pintura en spray
Otra opción es apostar por la pintura en spray, especialmente en lámparas metálicas. Tonos mate como negro, beige, topo o blanco roto son los favoritos de interioristas para integrarlas en decoraciones modernas. Antes de pintar, conviene lijar ligeramente la superficie y aplicar una imprimación para que el acabado dure más tiempo.
En lámparas de madera, el efecto puede ser totalmente distinto si se lija y se aplica un tinte más actual. Los tonos naturales, ligeramente cálidos, encajan bien con decoraciones nórdicas o rústicas. Añadir una capa de barniz protector devolverá brillo y protegerá la pieza.
Cables textiles trenzados
Otra renovación muy eficaz consiste en cambiar el cableado visible, una tendencia cada vez más frecuente. Usar cables textiles trenzados en colores neutros o en tonos contrastados da una estética mucho más moderna sin necesidad de desmontar toda la lámpara. Este truco es especialmente útil en lámparas de mesa y colgantes vintage.
Lámparas con base cerámica
Las lámparas con base cerámica también pueden transformarse fácilmente. Una capa de pintura a la tiza (chalk paint) crea un acabado mate y suave que recuerda a piezas artesanales. Además, permite jugar con técnicas como el efecto arena, el degradado suave o los tonos tierra, muy presentes en la decoración actual.
Otros accesorios, como pantallas plisadas, anillas decorativas o detalles de cuerda, pueden añadir un toque más mediterráneo o veraniego, sin necesidad de grandes cambios. Incluso pequeñas modificaciones, como sustituir la bombilla por una de luz cálida o regulable, alteran por completo el ambiente de la estancia.
La importancia del entorno
La iluminación también influye en el estilo final. Una lámpara renovada puede ganar presencia si se coloca con un fondo adecuado, ya sea en una mesita auxiliar, en un aparador o en la entrada. El entorno refuerza el cambio y hace que la pieza parezca recién comprada, aunque solo se haya intervenido mínimamente.
Renovar una lámpara vieja no requiere grandes inversiones. Con algunos materiales básicos y un par de ideas bien aplicadas, una pieza aparentemente pasada de moda puede convertirse en uno de los elementos más especiales de la habitación.
Fotos | Pexels y Leroy Merlin
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