Cómo convertir latas y botellas en organizadores útiles para casa sin gastar nada

Una forma sencilla de ordenar cajones, escritorios o cocinas con materiales que ya tienes

Cada día se desechan envases que podrían seguir siendo útiles durante años. Latas, botes de vidrio y botellas de plástico acaban en la basura por inercia, cuando en realidad pueden transformarse en organizadores funcionales con muy poco esfuerzo y sin gastar dinero.

Este tipo de reutilización encaja especialmente bien en hogares donde el espacio es limitado y el orden es imprescindible. Convertir envases cotidianos en organizadores permite aprovechar mejor cajones, estanterías y rincones que suelen acumular pequeños objetos sin control.

Además, es una solución accesible para cualquier persona. No requiere herramientas, conocimientos de bricolaje ni compras adicionales. Basta con observar qué se tiene en casa y darle un uso distinto al habitual.

Paso a paso

El primer paso es reunir y preparar los envases. Latas, botes de cristal y botellas de plástico deben lavarse bien con agua caliente y jabón para eliminar restos y olores. 

En el caso de las latas, conviene revisar los bordes y lijarlos ligeramente para evitar cortes. Una vez limpios y secos, es más fácil decidir qué uso tendrá cada envase según su tamaño y forma.

El segundo paso consiste en adaptar cada envase a su función. Los botes de cristal pueden usarse tal cual o sin tapa para cubiertos y accesorios, pero también con algunas partes opacas con pintura en spray o cuerda.

Latas de diferentes tamaños pintadas.

Las botellas de plástico pueden recortarse con tijeras para crear diferentes tipos de formas; y las latas pueden pintarse o forrarse (por ejemplo con cuerdas) para integrarlas mejor en el espacio. Es recomendable ajustar la altura y el diámetro al lugar donde se van a colocar, ya sea un cajón, una balda o un escritorio.

El último paso es organizar y fijar los recipientes en su sitio definitivo. Pueden colocarse de forma individual o agruparse con cinta de doble cara o adhesivo para crear módulos estables. En cajones, ayudan a separar objetos pequeños; en estanterías, permiten tener todo a la vista. Así, con materiales que ya estaban en casa, se consigue un sistema de orden práctico sin gastar dinero.

Las botellas de cristal pueden convertirse muy fácilmente en jarrones con pocos materiales adicionales.

Botes de cristal

El primer paso siempre es una limpieza a fondo. Los botes de vidrio, por ejemplo, deben lavarse bien para eliminar restos y olores. Son especialmente versátiles y pueden utilizarse para guardar cubiertos, pinceles, brochas, bolígrafos o accesorios pequeños.

Más allá de su uso básico, los botes de cristal permiten organizar por categorías sin gastar nada. Varios tarros del mismo tamaño pueden colocarse juntos dentro de un cajón para separar tornillos, botones, material de costura o pequeñas herramientas. En estanterías abiertas, ayudan a mantener el orden visual y evitan que los objetos pequeños queden desperdigados o se pierdan.

Además, pueden adaptarse fácilmente al estilo de cada estancia sin inversión extra. Dejarlos tal cual refuerza un aspecto funcional y limpio, mientras que añadir una etiqueta, una tapa pintada o una banda de cuerda permite integrarlos en espacios más decorativos. Así, un simple bote de cristal pasa de ser un envase desechable a un organizador práctico para el día a día.

Latas metálicas

Las latas metálicas funcionan muy bien como portalápices, organizadores de maquillaje o contenedores de tornillos y piezas pequeñas. Si se lijan ligeramente los bordes y se pintan o forran con papel decorativo, se integran sin problema en cualquier estilo de decoración.

Su resistencia las hace especialmente útiles en zonas de trabajo como talleres domésticos, escritorios o lavaderos. Colocadas dentro de cajones o alineadas sobre una balda, permiten mantener ordenados objetos que suelen acabar mezclados, como brochas, destornilladores, rotuladores o cables cortos.

Además, pueden fijarse a una pared o al interior de un mueble con tornillos o ganchos, creando sistemas de almacenaje vertical sin coste. De este modo, las latas dejan de ocupar espacio en superficies y se convierten en organizadores prácticos que aprovechan zonas poco utilizadas del hogar.

Botellas de plástico

Las botellas de plástico ofrecen muchas posibilidades por su ligereza. Recortándolas a distintas alturas se pueden crear bandejas, recipientes para cajones o pequeños contenedores para productos de limpieza, cables o juguetes.

Una idea especialmente práctica es agrupar varios envases y unirlos entre sí con cinta de doble cara o adhesivo. Así se crea un organizador modular adaptable al tamaño del cajón o la balda, ideal para evitar que los objetos se desplacen y se mezclen.

En la cocina, los botes de vidrio con tapa permiten almacenar alimentos secos a la vista, como legumbres, pasta o especias, manteniendo el orden sin renunciar a la estética. También funcionan bien para utensilios de uso diario.

En baños y escritorios, estos organizadores improvisados ayudan a mantener agrupados objetos pequeños que suelen perderse con facilidad. Peines, algodones, rotuladores o cargadores encuentran así un lugar fijo.

Más allá del resultado práctico, este tipo de proyectos fomentan el reciclaje y el consumo responsable. Reutilizar envases no solo ahorra dinero, sino que demuestra que ordenar la casa no siempre pasa por comprar nuevos contenedores.

Fotos | Pexels

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