Los expertos se ponen de acuerdo: "El horno, la vitrocerámica y tener más potencia contratada de la que necesitas aumentan el gasto en la factura de la luz"

GASTO DE ENERGIA

La eficiencia energética no consiste únicamente en comprar electrodomésticos de bajo consumo

Tenemos tan interiorizado el uso de electrodomésticos en nuestro día a día, que muchas veces olvidamos el consumo que puede generar su empleo. La vitrocerámica para cocinar, el horno para calentar la cena o la freidora de aire para preparar algo más saludable.

Y aunque no todos consumen por igual,  hay tres protagonistas que conviene tener especialmente en cuenta: la vitrocerámica, el horno y los calefactores eléctricos. A ellos se suman otros aparatos de elevado consumo, como el termo eléctrico o la secadora, mientras que un aspecto menos visible, pero igualmente importante, es la potencia eléctrica que tenemos contratada.

Dos expertos del sector, Electrodomésticos Hermanos Pérez  (@hnosperez.com) y Pulso Solar (@pulsosolarrenovables), coinciden en señalar estos elementos como algunos de los principales responsables de un consumo eléctrico elevado en el hogar. La conclusión es clara: utilizar determinados aparatos durante mucho tiempo o contratar más potencia de la realmente necesaria puede hacer que paguemos más de lo necesario.

La vitrocerámica

La cocina es uno de los espacios de la casa donde más energía puede concentrarse en determinados momentos. Según explican desde Electrodomésticos Hermanos Pérez, la vitrocerámica tradicional se encuentra entre los aparatos que más potencia requieren, ya que puede trabajar con una resistencia de entre 5.400 y 5.700 vatios (W).

Esto no significa que la placa esté consumiendo permanentemente esa cantidad de electricidad durante todo el tiempo que permanece encendida, pero sí da una idea de la elevada potencia que puede demandar cuando se utilizan varias zonas de cocción.

Desde Pulso Solar también ponen el foco en este electrodoméstico y recuerdan que cocinar a diario con vitrocerámica tiene un impacto significativo sobre el consumo energético de una vivienda. Por ello, además de elegir sistemas de cocción eficientes, resulta recomendable utilizarlos de forma racional y evitar mantener las zonas encendidas más tiempo del necesario.

El horno

El segundo gran protagonista es el horno. Se trata de uno de los electrodomésticos que más electricidad puede consumir en una vivienda debido a la elevada potencia necesaria para alcanzar y mantener temperaturas altas.

En concreto, Electrodomésticos Hermanos Pérez sitúa su potencia de trabajo entre los 3.000 y los 3.600 W, aunque matiza que los modelos actuales incorporan sistemas destinados a mejorar el ahorro energético.

Aun así, desde Pulso Solar advierten de que mantener el horno encendido durante mucho tiempo y a temperaturas elevadas puede incrementar notablemente el consumo eléctrico. De ahí que pequeños hábitos, como evitar precalentar durante más tiempo del necesario, no abrir continuamente la puerta durante la cocción o aprovechar el horno para preparar varios alimentos a la vez, puedan contribuir a reducir su uso energético.

Los calefactores eléctricos

El tercer aparato señalado por Electrodomésticos Hermanos Pérez son los calefactores eléctricos, especialmente aquellos que no incorporan sistemas de ahorro energético. Según el experto, pueden alcanzar una potencia aproximada de 2.500 W.

Su consumo merece especial atención porque, aunque se utilicen durante periodos relativamente cortos, son aparatos que demandan una cantidad elevada de electricidad mientras están funcionando. En los meses más fríos, cuando permanecen encendidos durante varias horas, su impacto puede ser todavía mayor.

El termo eléctrico y la secadora

En el caso del termo, una regulación inadecuada puede provocar un gasto innecesario. Mantener el agua a una temperatura más elevada de la necesaria o utilizar el aparato sin una programación adaptada a las necesidades reales de la vivienda puede traducirse en un mayor consumo.

La secadora, por su parte, necesita una cantidad importante de energía para generar el calor necesario para eliminar la humedad de la ropa. Su uso frecuente puede convertirla en uno de los electrodomésticos con mayor peso en el consumo doméstico, especialmente cuando se utiliza incluso en situaciones en las que es posible secar la ropa al aire.

Tener más potencia contratada 

Hay otro aspecto de la factura que no depende directamente de cuánto consumen nuestros electrodomésticos: la potencia contratada. Desde Pulso Solar recuerdan que contratar una potencia superior a la que realmente necesita una vivienda implica pagar de más cada mes, aunque esa potencia adicional no llegue a utilizarse.

La potencia contratada determina, en términos generales, la cantidad máxima de electricidad que podemos utilizar simultáneamente sin que se produzca una interrupción del suministro. Por eso, una vivienda que tenga contratada una potencia excesivamente elevada puede estar pagando un importe fijo mayor del necesario.

Eso sí, reducirla debe hacerse con criterio. Si se contrata una potencia demasiado baja y se utilizan simultáneamente varios aparatos de elevada demanda, pueden surgir problemas de suministro. La clave está en ajustar la potencia contratada a las necesidades reales de cada hogar.

Fotografía de portada | Foto de Clay Banks en Unsplash

En Decoesfera | Esta es la forma correcta de colocar los cubiertos dentro de la cesta del lavavajillas para una limpieza más higiénica

En Decoesfera | Según la ciencia, los detergentes y abrillantadores que se usan en el lavavajillas podrían estar detrás del aumento de las alergias por su impacto en la microbiota intestinal

Ver todos los comentarios en https://decoracion.trendencias.com

VER 0 Comentario