Las expertas en limpieza coinciden: "Si vas a limpiar la cocina, empieza por el interior del horno y el frigorífico"

LIMPIAR COCINA

Empezar por el interior del horno permite abordar primero las zonas que suelen requerir más tiempo y esfuerzo

Septiembre es, indudablemente, el mes de la limpieza general. Todo aquello que hemos ido atrasando durante meses, ya no tiene escapatoria, y la cocina es uno de esos rincones algo olvidados que llegados a este punto, pide a gritos una limpieza. Pero, ¿por dónde empezamos?

La regla es sencilla, ir de dentro hacia fuera y de lo más sucio y complicado a lo más limpio. Por eso, antes de pasar la bayeta por la encimera o fregar el suelo, conviene poner el foco en dos de los grandes olvidados de la cocina: el interior del horno y el frigorífico.

El horno, el primer paso

Cuando se afronta una limpieza profunda de la cocina, el horno debería ocupar uno de los primeros puestos de la lista. No solo porque es uno de los electrodomésticos que más suciedad puede acumular, sino porque su limpieza puede generar restos, grasa o producto que posteriormente habrá que retirar de otras superficies.

Érica Avellaneda (@ericaavellanedaruiz) lo tiene claro. "Cuando se trata de limpiar la cocina, lo mejor es empezar de dentro hacia afuera, de lo más sucio o más complicado a lo más suave o más limpio", explica. Su método comienza precisamente por el horno y continúa después con el frigorífico.

Yolanda Herrera (@yolandavaquitayoli), por su parte, también sitúa el horno como punto de partida. "Cada vez que entro a limpiar en una cocina, lo primero que miro es el horno por dentro", asegura.

Su procedimiento es minucioso. Primero retira todos los elementos desmontables: bandejas, parrilla, puerta y goma. Después aplica un limpiador de chimeneas, un producto que describe como potente y rápido, y frota la superficie con un estropajo jabonoso. Una de las particularidades de su método es que no calienta previamente el horno, ya que, según explica, el producto que utiliza funciona en frío.

Tras dejarlo actuar durante unos cinco o diez minutos, continúa con la limpieza exterior del electrodoméstico mientras espera. Después retira el producto con una bayeta y limpia por separado la goma, las bandejas y las rejillas. El resultado, afirma, es un horno completamente renovado.

Después del horno, toca el frigorífico

Una vez terminado el horno, Érica Avellaneda continúa con otro de los electrodomésticos que requieren más atención: el frigorífico. En este caso, la limpieza no solo implica eliminar manchas o restos de alimentos, sino también revisar cajones, baldas y compartimentos.

"Diría que esta estancia de la casa es la más entretenida, muchos cajones y muchas cosas que ordenar y limpiar", apunta la experta, que apuesta por combinar vinagre de limpieza y limpiador neutro para dejar el interior del frigorífico limpio.

De la campana a la vitrocerámica

Con el horno y el frigorífico listos, llega el momento de continuar por el resto de la cocina. Avellaneda recomienda adaptar el producto de limpieza a cada superficie. Para la campana extractora, apuesta por desengrasante y lavaplatos, una combinación pensada para enfrentarse a la grasa que suele acumularse en esta zona. En la vitrocerámica, utiliza CIF y lavaplatos, mientras que para los muebles de cocina recurre al vinagre de limpieza o a un limpiador multiusos.

La idea es no tratar toda la cocina como si fuera una única superficie. Cada material y cada zona acumulan un tipo de suciedad diferente y, por tanto, necesitan una atención específica.

La limpieza diaria también cuenta

Aunque una limpieza profunda semanal permite mantener la cocina en buenas condiciones, el secreto para que el trabajo no se acumule está en el mantenimiento diario.

En este sentido, Érica Avellaneda distingue entre la rutina básica de cada día y la limpieza más exhaustiva que realiza una vez por semana. "Para mí, un repaso básico de la cocina es fregar los platos cada día, pasar una bayeta por donde hemos cocinado, pasar una bayeta y fregar el suelo", explica.

Esos pequeños gestos cotidianos ayudan a evitar que la grasa, los restos de comida y la suciedad se acumulen, de manera que cuando llega el momento de hacer una limpieza a fondo la tarea resulta mucho más llevadera.

Una vez a la semana, la experta reserva tiempo para una limpieza más profunda, siguiendo siempre su principio fundamental, empezar por el interior y avanzar hacia el exterior, de las zonas más sucias a las más limpias.

Fotografía de portada | Foto de Clay Banks en Unsplash

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