
El fundador de Estudio López explica por qué el mármol exige demasiado mantenimiento en una cocina y señala estas soluciones como alternativas más resistentes para el uso diario
No hay duda: durante años, el mármol ha sido uno de los materiales más deseados (y eternamente usados) para encimeras e islas de cocina. Su aspecto elegante y atemporal ha hecho que siga siendo protagonista en muchos proyectos de interiorismo.
Sin embargo, cada vez más profesionales consideran que no es la opción más práctica para una estancia sometida a un uso intensivo. Entre ellos se encuentra David López, ingeniero constructor y fundador de Estudio López, quien ha explicado en uno de sus vídeos por qué recomienda apostar por otros materiales cuando se trata de una cocina.
"Una piedra muy hermosa"
"No lo pongas en la cocina. Mejor, piénsatelo dos veces", advierte el experto. Aunque reconoce que "el mármol es una piedra muy hermosa", recuerda que presenta un inconveniente importante para el día a día.
"Es un material muy poroso, motivo por el que absorbe fácilmente los líquidos como el vino, el aceite o el zumo de limón. Las manchas son propensas a que sean permanentes".
Según López, esa porosidad hace que el mármol necesite más cuidados que otros revestimientos y que, con el paso del tiempo, pueda mostrar un desgaste evidente en una estancia donde se cocina, se corta y se manipulan alimentos continuamente.
El cuarzo y el granito ganan terreno
Frente al mármol, el ingeniero recomienda materiales que soportan mejor el uso cotidiano. El cuarzo y el granito destacan por su mayor resistencia a los arañazos, los golpes y las manchas, además de requerir menos mantenimiento.
En el caso del granito, añade que su dibujo natural ayuda a disimular pequeñas imperfecciones derivadas del uso. También menciona otras opciones cada vez más habituales en las cocinas actuales, como la cuarcita o la piedra sinterizada. En su opinión, "son más resistentes a las manchas y al desgaste diario".
El mármol, mejor en otra estancia
Eso no significa que el mármol haya dejado de ser un material interesante. López considera que simplemente encaja mejor en espacios donde no está sometido al mismo nivel de exigencia.
"Una vez sellado, el mármol es perfecto para baños. También es estupendo para chimeneas y detalles decorativos en paredes", explica. En estos casos conserva mejor su aspecto original y el riesgo de manchas o deterioro es mucho menor que en una cocina.
La tendencia actual en muchas reformas pasa así por reservar el mármol para elementos decorativos o baños, mientras que las superficies de trabajo de la cocina se resuelven con materiales más resistentes, capaces de soportar mejor el uso diario sin renunciar a un acabado elegante.
Fotos | Merve/Pexels y @estudiolopez_arq
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