Daniel Colino, experto en cocinas: "Todo el mundo quiere una isla en su cocina, pero muy pocos conocen la regla de los 90 para hacerla cómoda"

Es la distancia que permite que una cocina respire, que funcione y que se disfrute

Las cocinas con isla se han convertido en el gran objeto de deseo del diseño contemporáneo. Son prácticas, versátiles y aportan un fuerte componente estético que transforma cualquier espacio en un lugar más social y funcional. Sin embargo, no todo es cuestión de metros cuadrados ni de tendencias en redes sociales. Para que una isla funcione de verdad, hay una norma básica que marca la diferencia entre una cocina espectacular y una incómoda: la llamada “regla de los 90”.

Así lo explica Daniel Colino (@cocinascjr), especialista en diseño de cocinas, quien insiste en que el éxito de una isla no depende solo de su tamaño, sino de cómo se integra en el conjunto del espacio y la forma que tenemos de habitar esa cocina cuando la isla forma parte de ella.

El error más común al diseñar una isla

Vía @cocianscjr

“Todo el mundo quiere tener una isla en su cocina”, señala Colino. “Pero muy pocos conocen la regla de los 90 para que quede bien proporcionada y, sobre todo, cómoda”. La clave no está únicamente en las dimensiones de la isla, sino en los espacios de paso que la rodean. Es decir, en la distancia entre la isla y el resto del mobiliario.

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En uno de sus últimos proyectos, la isla diseñada mide 2,44 metros de largo por 1 metro de profundidad. Un tamaño generoso que permite integrar zona de trabajo y, posiblemente, área para taburetes. Pero lo verdaderamente importante no es solo esa medida, sino lo que sucede alrededor.

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La regla es sencilla y contundente: dejar 90 centímetros libres de paso alrededor de la isla. “Lo primero en lo que nos fijamos para diseñar una isla son los pasos”, explica el experto. En el proyecto mencionado, se dejaron 90 centímetros en un lateral y, al comprobar el lado opuesto, también se respetaron otros 90 centímetros.

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¿Por qué esta cifra es tan importante? Lo primero porque permite abrir cajones y puertas sin obstáculos, además facilita el tránsito fluido de una o dos personas a la vez, garantiza comodidad al cocinar, limpiar o servir y evita la sensación de agobio, incluso en cocinas de tamaño medio.

Menos de 90 centímetros puede resultar funcional en plano, pero incómodo en el día a día. Más espacio, en cambio, dependerá de los metros disponibles, pero esos 90 centímetros se consideran el mínimo cómodo y equilibrado para que una cocina sea práctica en el día a día.

¿Y qué pasa con el frente de cocina?

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Una de las dudas más habituales surge al calcular la distancia entre la isla y el frente principal de la cocina (donde suelen estar la placa, el fregadero o las columnas de almacenamiento). Aquí, Colino ofrece un margen claro:
entre 90 centímetros y 1,10 metros es un rango súper cómodo.

Este intervalo permite adaptar el diseño según el tamaño total de la estancia en cocinas más compactas, donde 90 centímetros bien planificados pueden ser suficientes y en espacios más amplios, donde ampliar hasta 1,10 metros aporta mayor holgura y sensación de amplitud. Lo importante es que la circulación sea natural y que el llamado “triángulo de trabajo”  no se vea interrumpido.

Fotografía de portada | Daniel Colino

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