Una intervención inteligente que optimiza recursos y confirma el valor de las reformas sin obras
Las cocinas de los años noventa suelen compartir un mismo problema, espacios generosos y llenos de luz natural, pero con una estética que ha quedado anclada en el pasado. Muebles de colores intensos, combinaciones poco atemporales y acabados que ya no conectan con las tendencias actuales.
Esta cocina reunía todas esas características y, precisamente por eso, se convirtió en el lienzo perfecto para demostrar hasta dónde puede llegar una reforma sin obras bien planteada. El objetivo estaba claro desde el principio, modernizar el espacio sin renunciar a su amplitud ni a su luminosidad, apostando por soluciones rápidas, accesibles y reversibles.
Del color al equilibrio
Uno de los cambios más decisivos ha sido la transformación del mobiliario. Los antiguos muebles, con un marcado protagonismo cromático, han dado paso a una combinación mucho más sofisticada de blanco y negro. La pintura ha sido la gran aliada de esta reforma, permitiendo un cambio radical de imagen sin necesidad de sustituir los módulos existentes.
El blanco aporta claridad, multiplica la luz y hace que el espacio respire, mientras que el negro introduce contraste, profundidad y un punto contemporáneo que eleva el conjunto. Una elección que equilibra funcionalidad y estética con un resultado claramente actual.
Encimeras que parecen mármol
Otro de los grandes aciertos de la reforma es la renovación de la encimera mediante papel adhesivo con acabado negro efecto mármol. Esta solución, cada vez más utilizada en proyectos sin obras, demuestra que es posible conseguir un acabado elegante y resistente sin recurrir a costosas sustituciones.
El efecto mármol aporta sofisticación y dialoga a la perfección con el nuevo esquema cromático, reforzando esa sensación de cocina de revista que define el resultado final.
La pared verde se reinventa
Si había un elemento que delataba claramente el paso del tiempo era la gran pared verde. En lugar de eliminarla, se optó por revestirla con papel efecto mármol blanco, una decisión estratégica que transforma por completo la percepción del espacio.
Este nuevo acabado no solo aporta continuidad visual, sino que también actúa como un telón de fondo neutro y luminoso que potencia el mobiliario y el comedor integrado en la cocina. El resultado es un ambiente más sereno, elegante y coherente.
Fotografía de portada | Vía @luciamg_818
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