
Convierte el prelavado en un gesto sencillo que se incorpora fácilmente a la rutina doméstica
No sé que tienen las bayetas de la cocina que todos detestamos su olor. Y sí, es justamente ese olor que estás pensado. El olor a encimera recién pasada o a mesa de la cocina después de comer. Una mezcla de restos orgánicos, humedad y suciedad que se quedan impregnados en los tejidos y da lugar a ese aroma tan desagradable que solo se puede solucionar de una forma: metiéndolas a la lavadora.
Sin embargo, la experta en orden y limpieza Alejandra Docampo (@anakedhouse) nos enseña en sus redes sociales un truco de limpieza que está ganando gran admiración. Se trata de un ritual con agua y limón justo antes de meterlas en la lavadora para conseguir un resultado mucho más gratificante.
"Antes hacía un prelavado a mano antes de meter las bayetas de la cocina en la lavadora, pero ahora hago esta forma que me gusta mucho más", explica Docampo. Una alternativa que permite realizar una primera limpieza del tejido antes de completar el lavado en la lavadora.
Agua hirviendo, jabón y limón
El procedimiento no puede ser más sencillo. El primer paso consiste en poner agua a hervir y añadir una cucharada de jabón y el zumo de un limón. Cuando el agua está caliente, se introducen las bayetas que se quieran limpiar.
Docampo señala que utiliza este método con distintos tipos de paños y bayetas, incluidos los elaborados con algodón, lino o celulosa. Una vez dentro del recipiente, se dejan hervir durante entre 10 y 15 minutos.
Durante este tiempo, el agua actúa como una primera fase de limpieza y ayuda a desprender parte de la suciedad acumulada en los textiles. Al finalizar, el agua se retira y las bayetas pasan directamente a la siguiente fase del proceso.
El paso definitivo
Después del hervido llega el momento de completar la limpieza en la lavadora. La experta recomienda introducir las bayetas y realizar un lavado a 40 grados. De esta manera, el proceso queda dividido en dos etapas: primero, un tratamiento previo con agua caliente, jabón y limón; después, un lavado convencional en la lavadora. Para terminar, Docampo deja que los paños se sequen al aire libre.
Además de contribuir a que los textiles queden limpios, el secado al aire es una opción sencilla para mantener una rutina doméstica más práctica y evitar acumular humedad en la cocina.
Fotografía de portada | Alejandra Docampo
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