
La presentadora ha dejado ver en sus redes algunos rincones de la casa familiar de Pozuelo de Alarcón, marcada por los grandes espacios, el color y una decoración muy personal
Muchos salones están diseñados alrededor del sofá: ocupa el centro del salón y todo gira en torno a esta pieza. En cambio, hay otros en los que prácticamente cabe una pequeña casa. El de Nuria Roca y Juan del Val, en Pozuelo de Alarcón (Madrid), es el centro de una vivienda de grandes dimensiones cuyo interior han ido mostrando parcialmente a través de sus redes sociales.
Especialmente reveladoras son las imágenes compartidas por Nuria Roca en su cuenta de Instagram, @nuriarocagranell. Desde un enorme ventanal acristalado con perfilería oscura puede contemplarse buena parte de la zona de día: un gran espacio abierto con techos a doble altura que reúne salón, biblioteca y comedor sin necesidad de separarlos mediante paredes.
Llamativos elementos
El salón propiamente dicho huye bastante del minimalismo neutro que durante años ha dominado las redes. Aquí hay color y piezas con una destacada presencia. Dos grandes butacas orejeras azul turquesa se convierten en uno de los elementos más llamativos.
Estas butacas, en las que la presentadora lee y comparte momentos en familia, están colocadas sobre una alfombra geométrica y acompañadas por varias mesas de centro de distintas formas y materiales. Sobre ellas aparecen libros y volúmenes de arte.
La mezcla continúa con una gran lámpara de pie en forma de arco, obras de arte en las paredes, madera y fibras naturales. En lugar de intentar que todos los muebles pertenezcan a una misma colección, la estancia parece haberse construido mediante capas, incorporando piezas diferentes que terminan dando al conjunto un carácter bastante ecléctico.
Pero la verdadera protagonista está al fondo. Esta está constituida por una biblioteca oscura ocupa prácticamente toda la pared desde el suelo hasta el techo y aprovecha la enorme altura de la estancia.
Al lado de una pared con dos enormes cuadros llenos de color, los estantes están llenos de libros y cuentan incluso con una escalera para alcanzar los niveles superiores. Se trata de uno de esos recursos que asociamos inevitablemente con las bibliotecas clásicas (incluso a la de la Bella y la Bestia) y que aquí funciona también como elemento decorativo.
Por encima aparece además un altillo con barandilla metálica, que introduce un segundo nivel sin cerrar visualmente la estancia. La combinación de doble altura, cristal y estructuras metálicas refuerza todavía más la sensación de amplitud que puede apreciarse en las imágenes compartidas en redes.
Gran mesa rústica
El tercer ambiente es el comedor, presidido por una gran mesa de madera de aspecto rústico y sillas realizadas con materiales naturales. En la pared, una gran espejo circular con fibras introduce un punto más cálido y bohemio que contrasta con las líneas arquitectónicas de la vivienda.
El resultado es una casa que parece poco interesada en seguir una única tendencia, y en reflejar un estilo de vida activo y cultureta, digno de ser la casa de un Premio Planeta. Madera, fibras, metal, libros, arte y colores intensos conviven en un mismo espacio y, precisamente por eso, el salón tiene algo que muchas casas impecablemente coordinadas y de revista pierden por el camino: pura personalidad.
Las publicaciones en redes dejan ver una vivienda vivida, donde los metros permiten separar ambientes sin necesidad de levantar paredes y donde una biblioteca puede permitirse el pequeño lujo de necesitar su propia escalera.
Fotos | Instagram/@nuriarocagranell y Instagram.com/juandelval/
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