La presentadora apuesta por una vida más tranquila en un chalet rodeado de naturaleza, con interiores luminosos y un exterior pensado para disfrutarse
La casa de Patricia Conde no es solo un chalet bonito a las afueras de Madrid, sino una especie de declaración de intenciones: menos ruido, más vida cotidiana y cierta obsesión por el equilibrio, no en vano se mudó a este remanso de paz con su hijo Lucas.
El contexto ayuda. La presentadora atraviesa un momento profesional especialmente activo, con el estreno de la nueva temporada de la serie Machos Alfa y su participación en El desafío. Quizá por eso, su casa funciona casi como contrapunto: un lugar donde todo va un poco más despacio.
Un refugio en el campo
El cambio no fue casual. Tras años viviendo en La Moraleja, decidió mudarse en 2021 a una vivienda rodeada de vegetación. Un entorno donde, según ha explicado en distintas ocasiones, se pueden ver ardillas y desconectar de la lógica urbana sin renunciar a la cercanía con Madrid.
Un espacio para vivir en familia
El resultado es un chalet de dos plantas con jardín amplio, porche y huerto propio. Un espacio pensado más para vivir que para enseñar, donde convive con su hijo y sus animales, lejos del foco constante que implica su trabajo.
Un salón blanco que respira luz
El corazón de la casa es un salón amplio, dominado por blancos y madera, donde todo parece pensado para que la luz haga su trabajo. Aquí no hay estridencias: el protagonismo lo tiene un gran sofá en forma de L que invita a quedarse más de lo previsto.
La mezcla funciona porque evita el exceso. Hay una pared en gris antracita que aporta profundidad, librerías repletas y recuerdos, y una chimenea integrada que refuerza esa sensación de casa vivida, no de catálogo.
La cocina azul donde todo pasa
Si hay una estancia con personalidad propia es la cocina, un espacio en el que la famosa vive su celiaquía con total normalidad. Aquí el blanco cede terreno a un azul celeste que define muebles e isla central, rompiendo con la neutralidad del resto de la casa sin resultar estridente.
Más allá de lo estético, es un espacio muy funcional. La isla concentra la zona de trabajo y la salida directa al jardín convierte la cocina en un lugar de tránsito constante. No es casual: la presentadora ha convertido este espacio en su pequeño laboratorio gastronómico.
Dormitorio con mezcla de estilos
En la planta superior, el dormitorio principal mantiene la línea general de la casa: tonos claros, luz natural y una estética que mezcla lo funcional con lo estiloso. Aquí aparece un cabecero dorado de aire clásico que rompe ligeramente el conjunto.
Convive, además, con piezas reconocibles como la cómoda Hemnes de Ikea, demostrando que el equilibrio no depende tanto del presupuesto como de cómo se combinan los elementos.
Un exterior pensado para quedarse
El jardín no es un complemento, es casi el motivo principal de la casa. Césped, huerto, zona de comidas y una piscina que aparece como protagonista en los meses de calor dibujan un exterior pensado para usarse de verdad.
Aquí es donde todo encaja. El interior dialoga con el exterior sin esfuerzo, y la casa deja de ser solo un espacio bonito para convertirse en algo más reconocible: un lugar donde, entre rodaje y rodaje, la vida se parece un poco más a lo que uno espera de ella.
Foto | @paticonde/Instagram
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