
La hija de José Bono ha mostrado en sus redes sociales algunos rincones de su casa, entre ellos una cocina de estilo clásico
Las cocinas blancas tienen fama de resultar frías cuando no se acompañan de otros materiales, colores o elementos decorativos. Sin embargo, Amelia Bono ha conseguido darle personalidad a la suya sin renunciar a la luminosidad ni a los muebles de estilo clásico.
La hija del exministro José Bono ha mostrado en diferentes publicaciones de su cuenta de Instagram cómo es esta estancia de su vivienda en Aravaca, Madrid, donde el papel pintado, la madera y las fibras naturales tienen tanto protagonismo como el propio mobiliario.
Decoración tradicional
Lejos de las cocinas minimalistas, con armarios sin tiradores y electrodomésticos completamente ocultos, la de Amelia Bono apuesta por una decoración más tradicional y familiar. El blanco domina prácticamente todos los muebles, pero comparte espacio con un llamativo revestimiento de paredes en el que aparecen hojas, flores y animales.
Se trata de una combinación que recuerda a las cocinas de las casas de campo inglesas, aunque en este caso adaptada a una vivienda contemporánea. Uno de los elementos centrales de la estancia es su gran isla blanca, equipada con un fregadero y un grifo metálico de caño alto.
Además de ampliar la superficie de trabajo, permite organizar las distintas zonas de la cocina. Alrededor se distribuyen armarios de almacenamiento con puertas blancas y tiradores metálicos, mientras que varias lámparas colgantes de fibras trenzadas aportan una nota cálida y natural.
Bigas pintadas de gris
El techo también contribuye a definir el espacio. Las vigas pintadas en gris contrastan suavemente con el mobiliario y ayudan a romper la uniformidad del blanco. Es precisamente esa mezcla de acabados la que consigue que la cocina resulte acogedora sin necesidad de recurrir a colores intensos en los muebles.
Sin embargo, el verdadero protagonista decorativo es el papel pintado de inspiración botánica y animal. Su estampado combina verdes, azules, grises y pequeños detalles rosados, con dibujos de ramas, flores y animales que se extienden por diferentes paredes. En lugar de reservarlo para una única superficie, el revestimiento aparece también detrás de los armarios y alrededor de la zona de cocción.
Otro detalle que llama la atención en las imágenes compartidas por Amelia Bono es la campana extractora de obra, integrada en una estructura blanca. Su diseño se aleja de las campanas metálicas habituales en las cocinas modernas y recupera una estética más tradicional. Sobre ella aparecen un reloj y pequeñas figuras de madera que refuerzan ese carácter doméstico y personal.
Los muebles altos incorporan algunas vitrinas con puertas de cristal que permiten ver la vajilla y otros objetos guardados en su interior. Sobre los armarios también se distribuyen pequeñas plantas decorativas, un recurso sencillo para introducir vegetación y suavizar visualmente el conjunto.
Una apuesta por lo que perdura
En conjunto, la combinación de vitrinas, tiradores metálicos y papel estampado recuerda a las cocinas clásicas que nunca terminan de pasar de moda. La estancia dispone, además, de una zona de comedor integrada junto a grandes ventanales, que favorecen la entrada de luz natural.
La mesa aparece cubierta con un mantel de motivos geométricos en blanco y gris, acompañada de sillas blancas y de fibras naturales. Esta distribución permite utilizar la cocina no solo para preparar la comida, sino también para desayunar o compartir las comidas cotidianas.
Entre los detalles más personales destaca la nevera, cuya puerta está cubierta de imanes y recuerdos. Frente a las cocinas de revista en las que cada objeto parece colocado al milímetro, este pequeño rincón deja ver una estancia utilizada a diario, donde los recuerdos familiares también encuentran su sitio.
Las imágenes que Amelia Bono ha ido compartiendo en sus redes sociales muestran, así, una cocina que combina la funcionalidad de una gran isla central con una decoración clásica, luminosa y llena de pequeños detalles.
Se trata de una propuesta que demuestra que los muebles blancos no tienen por qué dar lugar a espacios impersonales y que un papel pintado bien elegido puede transformar por completo el carácter de una habitación.
Fotos | Instagram/@ameliabono
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